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lunes, 30 de enero de 2012

Colombia-Venezuela 30/01/12

Venezuela

Notivargas

JOSE VICENTE RANGEL /// LOS CONFIDENCIALES

 

El Universal

Solicitan apoyo privado para rescate de rehenes de FARC

Persiste contrabando de combustible en frontera del Táchira

 

La Nación

"Castigó el Presidente a su ministro Tarek al enviarlo como candidato al Táchira"

 

Colombia

El Heraldo

Crónica: Caracas: a un pasaporte, dos sellos, $90 mil y 26 horas en bus

 

La Opinión

Génesis sangrienta de Los Urabeños en Cúcuta

 

Internacional

ABC Digital

Decomisan casi media tonelada de cocaína cerca de frontera colombiana

 

Notivargas

JOSE VICENTE RANGEL /// LOS CONFIDENCIALES

 

A Álvaro Uribe se le viene el mundo encima. Sus colaboradores están siendo procesados por la fiscalía, la contraloría y los tribunales. Sus seguidores más ligados a él han viajado al exterior para evitar la acción de la justicia, lo cual ha llevado a la columnista de la revista semana, maría jimena duzan, a escribir que el expresidente está en el asfalto.

 

En Colombia crecen las especulaciones acerca de quién está detrás de las acciones que se adelantan contra los amigos de uribe que indican que terminarán afectándolo directamente a él. Se habla de que santos las alientan, pero éste aclara que es su amigo y que lo respeta. En todo caso la pelea entre paisas (antioqueños) y cachacos (bogotanos) de los que los dos son esclarecidos representantes, parece que sin perder la flema la está ganando el actual presidente, quien tiene acorralado a su adversario. Este a su vez quiere contrarrestar la ofensiva involucrando a Chávez y planteando situaciones lindantes con la provocación cuando, por ejemplo, voceros suyos le exigen a santos que fije posición ante el caso del nuevo Ministro de Defensa de Venezuela, el General Rangel Silva. (Notivargas)

 

El Universal

Solicitan apoyo privado para rescate de rehenes de FARC

 

El grupo de civiles Colombianos y Colombianas por la Paz, discutió la logística en la entrega de seis uniformados secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), anunció la eventual participación de empresarios en la operación, informaron.

 

La exsenadora del Partido Liberal Piedad Córdoba dijo que dentro de los detalles que discuten está la propuesta al sector privado de financiar los detalles de la operación, manifestó DPA.

 

"Apelaremos a empresarios y a personas que puedan sufragar los costos en que se deba incurrir para la liberación de quienes son considerados héroes de la patria", declaró Córdoba.

 

La exsenadora explicó que esta posibilidad puede ser la salida a la negativa del Gobierno de permitir la eventual participación de Brasil, país que en las últimas operaciones ha facilitado los medios de transporte a la misión humanitaria.

 

En el pasado, la mediación de países como Venezuela y Brasil permitió "brindar garantías necesarias" que las FARC solicitan para la entrega de unilateral de quienes permanecen en su poder.

 

La exsenadora agregó que "el Gobierno, seguramente, no va a facilitar aeronaves de Brasil ni de ningún país", por lo que la búsqueda de una alternativa ha estado a cargo de la presidenta de la Asociación Colombiana de Familiares de Miembros de la Fuerza Pública Retenidos y Liberados por Grupos Guerrilleros (Asfamipaz), Marleny Orjuela.

 

El grupo guerrillero anunció en noviembre pasado que liberaría a seis de los once uniformados que siguen cautivos, aunque en ese momento sólo reveló los nombres de tres de ellos. Este miércoles las FARC anunciaron la identidad de los tres restantes.

 

En el grupo de uniformados están el militar Luis Alfonso Beltrán Franco y los policías Carlos José Duarte, César Augusto Lasso Monsalve, Jorge Trujillo Solarte, Jorge Humberto Romero Romero y José Libardo Forero Carrero.

 

A la reunión asistieron como invitados el estadounidense Marck Chemik y el colombiano Carlos Velandia y también se estudiaron las condiciones de los presos políticos, según dijo Piedad Córdoba. (El Universal)

 

Persiste contrabando de combustible en frontera del Táchira

 

Pese a las restricciones que han impuesto las autoridades en Táchira para combatir el contrabando de gasolina hacia territorio colombiano y principalmente hacia Cúcuta, todavía el combustible pasa la frontera, según refiere el diario La Nación.

 

Es evidente la elevada cantidad de carburante que aún se vende clandestinamente en el sector de Villa del Rosario y La Parada, donde el valor de la pimpina se ha depreciado precisamente por la elevada cantidad de carburante que ha ingresado en los últimos días a la capital nortesantandereana.

 

Algunos "pimpineros" que laboran en las inmediaciones de la Aduana de Villa del Rosario dijeron que en diciembre se cancelaban Bs 100 por una pimpina de 25 litros de 95 octanos, precio que bajó a Bs 80 en enero.

 

La fuente, que prefirió el anonimato, dijo que el excesivo ingreso de carburante obligó a los mayoristas a descender el precio del combustible, ello ante la imposibilidad de comerciar las existencias en los depósitos y por los controles que ejercen la Policía Nacional, quienes vigilan que la gasolina no sea llevada a municipios aledaños al Norte de Santander. (El Universal)

 

La Nación

"Castigó el Presidente a su ministro Tarek al enviarlo como candidato al Táchira"

 

"Desde la perspectiva del Presidente Chávez, quienes vivimos y trabajamos en el Táchira estamos castigados en el exilio, como él mismo lo expresó el 5 de julio de 2011, y yo creo que justamente es eso lo que él ha hecho con su Ministro (Tarek El Aissami), quien no le funcionó, fracasó en la política de seguridad y hasta le tuvo que quitar las cárceles, la criminalidad desbordó, entonces la solución es castigarlo enviándolo al Táchira, viendo a esta región como la tierra del castigo y no la tierra del trabajo y del progreso que en realidad es" dijo el Gobernador del estado, César Pérez Vivas durante su participación en un programa de televisión de un canal nacional.

 

Al referirse al tema de unas posibles elecciones primarias para del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), advirtió el Gobernador Pérez Vivas que "el Psuv vive una tragedia en el Táchira y el señor Presidente de la República, haciendo apego ortodoxo a su mandamiento de la Democracia Participativa y Protagónica, les mandó a participar el nombre de un candidato, cosa que no le ha gustado a algunos militantes de este partido y lo más lamentable de todo es que la gente que milita en esa tolda en el Táchira, no ha tenido la oportunidad de ser candidato".

 

Prosiguió el Mandatario para asegurar que "además los tachirenses ya tienen la experiencia de un Gobernador que el Presidente Chávez trajo de Caracas, Ronald Blanco La Cruz, quien vino de Catia sin ningún apego al Táchira y ahora quiere traer a un candidato que es de Mérida, pero que no tienen ninguna vinculación con nuestro estado, lo que obviamente ha generado una preocupación".

 

"Dará gran contribución el Táchira a la victoria venezolana en las primarias"

 

Al referirse durante la entrevista en Globovisión, a los venideros procesos electorales, el Gobernador Pérez Vivas aseguró: "Los tachirenses seremos unos de los grandes contribuyentes a la victoria venezolana en las elecciones primarias, además que tenemos la meta de sobrepasar los 100 mil votos de ventaja en las elecciones".

 

Con relación al tema de las elecciones primarias de la oposición, señaló el Mandatario regional que se siente muy optimista, ya que a su juicio la oposición está encaminada a consolidar con votos el próximo 12 de febrero, una plataforma de unidad que los venezolanos vienen construyendo en torno a la Mesa de la Unidad Democrática.

 

En ese sentido el Gobernador afirmó que "las primarias serán el momento en el cual definiremos totalmente la plataforma tanto con un candidato presidencial unitario, como con los candidatos a las gobernaciones y alcaldías, lo que se convertirá en una fuerza demoledora que va dar por terminada esta lamentable etapa de 13 años de autoritarismo".

 

En otro orden de ideas, conversó sobre el enfriamiento de los vínculos entre Colombia y Venezuela, al respecto Pérez Vivas indicó que las relaciones políticas entre estos países hermanos a su juicio han mejorado, "y son los gobiernos quienes en definitiva tienen la responsabilidad de dirigir la vida de los países, por eso en el momento que se produjo aquella ruptura emitida por el Presidente, me pronuncié claramente en contra, porque evidentemente a la hora que haya un conflicto con Colombia, el pueblo del Táchira es la carne de cañón y mi deber como Gobernador es proteger este pueblo y evitar que aquí haya algún tipo de violencia". (La Nación)

 

El Heraldo

Caracas: a un pasaporte, dos sellos, $90 mil y 26 horas en bus

 

Hay caminos que se vuelven cíclicos, que rondan con persistente esperanza los sueños de los pueblos. Colombia y Venezuela son dos críos de cuervos que se alimentan juntos y cada cierto tiempo juegan a sacarse los ojos. Además del padre de la patria y muchas otras cosas, ambas naciones hermanas tienen algo en común: sus hijos sueñan con que hay un mejor futuro al otro lado de la frontera.

 

Hace más de 40 años muchos padres y ahora abuelos colombianos también tuvieron un sueño. Un poco más allá del confín guajiro la ilusión para una vida mejor florecía. Caracas, Venezuela, era entonces, bajo el impulso modernizador de Carlos Andrés Pérez, un territorio de progreso y de oportunidad para una generación joven de compatriotas. Con un mínimo de requisitos: una visa fácil de obtener y unos cuantos billetes en el bolsillo, llegaron a la tierra del libertador.

 

Por otro lado, en los últimos años, un gran número de venezolanos que no ven con buenos ojos las políticas gubernamentales del presidente Hugo Chávez decidieron empezar una nueva vida al otro lado de la nación wayuú. El alimento cíclico continúa.

 

Son las ocho de la mañana de un jueves de enero, ataviado con un morral de montañero inicio el recorrido de la ruta que esos peregrinos colombianos hicieron de forma definitiva, para quedarse por siempre.

 

La economía es la mejor opción para el bolsillo y la palabra del viajero: hay pocas cosas que dibujan tan fácilmente una sonrisa en el rostro como ser amigo del taquillero en cualquier negocio, en cualquier lugar del mundo.

 

Pide lo que necesites pero nunca hables de más, no dejes en evidencia que eres novato. Tiquete: 35 mil pesos; Jugo de durazno: 2 mil pesos; la inquietud por lo que pueda pasar en el camino.

 

Siempre hay dudas y temores al principiar un viaje. Como el tuerto de Cartagena, yo también creo que "el sol es un buñuelo hirviente" pero este de hoy chisporrotea los ojos con leves destellos de aceite hirviendo. Espabila, espabila. Brilla potentemente, espero no se marche e ilumine la ruta de oscuras advertencias que me llevará hasta el corazón popular de Caracas. Bus Número 6561, Puesto12. La temporada alta de vacaciones ya ha finalizado, cuatro personas más están abordo. Recorro el bullicioso sector del bulevar de Simón Bolívar. "Si la gesta del libertador siguiera viva esta calle tendría que ir de Caracas a Lima, sin fronteras", pienso.

 

El territorio colombiano es una película de ciencia ficción donde con solo cerrar los ojos el protagonista despierta frente a un plano general del gran Mar Caribe inundando de salitre la ventana del autobús. Cierra los ojos, ábrelos: El mismo mar testigo antiguo de la migración regional: ¿Todavía bañan de libertad tus olas el territorio americano?

 

Sigue la secuencia. Ciérralos, ábrelos: la histórica Cienaga enclavada al pie de esa cadena de jorobas de dinosaurio que es la Sierra Nevada. La vieja 'Aldea Grande' espera renacer. ¡Señores no es lo mismo histórica que olvidada! Cierra los ojos.

 

Ábrelos: Un policía en la Central de Transportes de Santa Marta me hace dudar de mis 'antecedentes' (¿Sabrá que le quedé debiendo a la seño Alba, la profe de religión, 50 avemarías la última vez que me castigó en quinto de primaria o que también leí a Cohelo y a Rizzo con efusividad en primer semestre de literatura?). Intenta decir mi nombre, no le sale. Todo está bien. Cierra los ojos: Fin de la secuencia.

 

'Mi Mamá'. Ya tengo compañera de silla. Trae los ojos cuajados en lágrimas. Un hombre más joven que ella la despide. "Es triste dejar a la familia" me dice a modo de saludo y se sienta. "Vivo allá", aclara como excusando el llanto. Un bolso café está aprisionado en su axila izquierda, al estilo de mamá. Hablamos un rato y cada vez que insisto en preguntar cosas del viaje noto que sonríe pero al mismo tiempo aprieta la axila.

 

Empezamos a adentrarnos en la Zona Banananera, una especie de memoria triste y mito literario del país, un enjambre de ya cansadas mariposas amarillas revolotea en mi mente, al punto que hacen dudar sobre cual de las dos razones es la principal. Un platanito asado relleno de queso, que 'Mamá' me invita, me convence de que el verdadero gourmet está en lo natural, en lo autentico. ¿Qué pensará la chef Leo Espinoza de semejante equilibrio por mil

pesos?

 

Es mediodía, las esteras de los negocios están abajo y las ventanas de palo abiertas de par en par: la Zona duerme sobre hojas de guineo verde la siesta 'anémica' del territorio ahora solitario. 4 horas de viaje y todo en calma.

 

Nación Wayuú. Son casi las tres de la tarde, en Maicao dejamos la comodidad del autobús. 'Mamá' y yo acordamos seguir el viaje juntos hasta Maracaibo. Nuestros bolsillos de ahora en adelante serán bilingües: en división para 'bolos' y en multiplicación para pesos. 120 bolívares fuertes (25 mil pesos) cuesta el derecho a ocupar uno de los cinco cupos del viejo Chevrolet Caprice.

 

A mi lado derecho Mamá luce unos lentes oscuros que le cubren media cara y que acomoda cada tanto con sus manos robustas de 38 años de trabajo como bedel en una escuela en Maracaibo. "Vine a la misa del año de muerto de mi hermano menor y aproveché para sacar unos papeles que necesito para pensionarme".

 

La soledad en el puesto de emigración del suprimido Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, ratifican el final de la temporada de vacaciones. El oficial solo pregunta mi destino y pone un sello azul oscuro, esa será la mitad de mi identidad por el resto del viaje.

 

De nada sirvió la trasnochada tratando de imprimir el certificado de antecedentes judiciales o la preocupación por el mal estado del certificado de vacuna contra la fiebre amarilla: nadie los extrañó.

 

Paso a pie la línea imaginaria que pone fin al territorio colombiano, ahora camino junto a Hipólito, el viejo 'Polo', un barranquillero autentico a pesar de sus 35 años en territorio venezolano y quien sería un nuevo cómplice en este viaje hasta Caracas. A doscientos metros del DAS, alguien del Saime, servicio de migración de la República Bolivariana de Venezuela, que está sentado detrás de un vidrio polarizado me sella el pasaporte sin preguntarme absolutamente nada. Doy el primer paso sobre la Venezuela socialista del siglo XXI y me subo al viejo Caprice. Desde Maicao hasta Maracaibo el viaje es un pasaje por el origen.

 

Un diálogo visual con el cactus y el trupillo: testimonios de victorias contra las condiciones adversas. El desierto es un compañero omnipresente después que se pasa la frontera, una manta de arena arropa los arbustos y cae por todas partes. Esa tierra rojiza y arcillosa que colorea el paisaje anuncia que está coloreada con sangre de astutos guerreros, de valientes.

 

A lado y lado de la vía hay hombres con rostros de forajidos empotrados detrás de su bigote y sus sombreros de colores. Bien podrían ser los extras de una ruda película mexicana. Su negocio es la calle y ellos son la ley.

 

Los vehículos, las cosas y las casas están cubiertos con un celofán de polvo. Por supuesto que es una tierra hermosa, llena de secretos profundos y sabiduría, pero sintiéndose extraño e intimidado dan ganas de pasar corriendo, de seguir de largo.

 

La tarde agoniza a bordo del viejo Caprice. "Soy del bario Boston. Estaba parrandeando en las fiestas del Hombre Caimán en Cienaga", confiesa Polo. A los pocos minutos de viaje a bordo del auto empiezan a aparecer las primeras imágenes y mensajes socialistas, y con ellos la primera 'alcabala' de la Guardia Venezolana. "Solo muestra los dos sellos", me dice Polo entre dientes. Él, Mamá y los otros ocupantes exhiben su cedula bolivariana. No pasa nada, el oficial ni se inmuta con mi presencia.

 

Lo mismo sucede durante las dos horas de viaje hasta Maracaibo en dos retenes más. Mis compañeros de viaje están sorprendidos, parece que por fin se acabo el suplicio y la tortura de soborno para los viajantes.

 

'Mamá' se despide de nosotros antes de llegar a la Terminal del Transportes de Maracaibo. Amaury el malcarado chofer del Caprice le ayuda a bajar dos maletas marrones gigantes. Ahí frente a la Plaza de Toros de la ciudad, 'Mamá' me regala un adiós triste y tímido, el viejo carro arranca, hay gente que le toca todo el tiempo vivir embistiendo la vida y rara vez alguien le reconoce la faena.

 

Son las siete de la noche pasadas, Polo y yo abordamos el último autobús que nos llevará hasta Caracas. Extrañamente vale los mismos 120 bolívares fuertes (otros 25 mil pesos) que el trayecto desde Maicao. Puesto 55 para mi y 57 para Polo. Antes de que el bus levite por encima del Lago de Maracaibo está el primer reten, fotocopias de guardias regordetes y enfundados en un

verde-Fidel hacen disminuir la velocidad. La escena se repetiría un par de veces más.

 

Amaneciendo bajo sospecha. Las piernas son dos paletas congeladas y tiesas. La noche agoniza sonsa dentro del Expreso. El paso de las horas anestesia el olfato contra los malos olores. Y los movimientos en la extensión de la silla son de carrera de artríticos.

 

A la 1.30 de la mañana, en los límites del Estado Lara, el bus es detenido y un guardia regordete y de malas palabras, un 'General Noriega quemado por el sol', nos hace bajar con todo y equipaje. El hombre masca tabaco, escupe, revisa un par de bolsos, masca, escupe y lanza los bolsos abiertos al borde de un mesón. Comenta algo sobre el paso de droga hacia Venezuela, habla solo, 'putea' y maldice. "Así son todos estos tipos", me dice Polo mientras

esperamos nuestro turno para la requisa.

 

Entre las 2 y las 4 AM se repite tres veces la escena pero con guardias menos agresivos, menos oficiales con ínfulas de generales frustrados. En ninguna de las 'alcabalas' lo militares se preocupan por mis documentos ni me exigen dinero, me tratan como un ciudadano más. Es claro que ya se puede transitar por la frontera colombo-venezolana con solo el pasaporte y un par de sellos de migración. El transito está abierto, pero es lento y retrasado

por las pesquisas oficiales.

 

Llego a la capital venezolana 26 horas después de haber iniciado mi viaje en tierras barranquilleras. Una culebra metálica que serpentea cuesta arriba, el más típico de los paisajes caraqueños me da la bienvenida: es el rezago de la 'cola' (embotellamiento) de la mañana que me da a probar los primeros sabores de esta urbe, que como en la mayoría de las grandes de Suramérica, es sus calles hay un salpicón de vehículos opulentos y viejos carros

destartalados que son conducidos por manos callosas y mugrientas de gente trabajadora.

 

Un poco antes de las 11 del día estoy parado en la puerta del 'Terminal de La Bandera'. Polo me embarca en un taxi y se despide con un 'nos vemos paisano", que me suena tan barranquillero como caraqueño, y se embarca al colectivo que lo llevará a su hogar en Petare, donde la mitad de su gente lo espera con los regalos que le mandó la otra mitad. Somos una sola familia a lado y lado de la frontera pero con dirigentes diferentes, críos de una sola patria bolivariana a quienes, por desgracia, cada cierto tiempo les da por jugar a sacarse los ojos. Rainiero Patiño (El Heraldo)

 

La Opinión

Génesis sangrienta de Los Urabeños en Cúcuta

 

El primero de enero a las 5:30 de la mañana, mientras departía con su familia en la lujosa finca llamada Casa Verde, en la vereda Casa Quemada de Acandí (Chocó), comandos jungla de la Policía Nacional dieron de baja a Juan de Dios Úsuga David, alias Giovanni, señalado de ser el jefe máximo de Los Urabeños.

 

Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, quien se habría ido de la finca dos horas antes de que desembarcaran los uniformados, es señalado de comandar, junto con su hermano dado de baja y Henry de Jesús López, alias Mi Sangre, un ejército ilegal de 1.300 hombres.

 

La organización al margen de la ley opera en 12 departamentos, incluidos Antioquia, Chocó, Córdoba, Valle del Cauca y Norte de Santander.

 

La presencia de la banda criminal en gran parte del territorio nacional es corroborada por el último informe de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación. El estudio señala que Los Urabeños están en 176 municipios, 10 más que Los Rastrojos que, sin embargo, delinquen en 19 departamentos.

 

La muerte de Juan de Dios Úsuga le puso fin a una persecución de más de un año, iniciada desde que Roberto Vargas Gutiérrez, conocido como Gavilán, puso en la picota a Los Urabeños al ordenar el asesinato de los estudiantes de la Universidad de Los Andes, Mateo Matamala y Margarita Gómez. El crimen ocurrió el lunes 10 de enero de 2011, en un paraje solitario de San Bernardo del Viento (Córdoba).

 

Desde la muerte violenta de los dos universitarios, las autoridades empezaron a escudriñar en la intrincada estructura de una banda que, a la sombra de Los Rastrojos, Los Paisas, Los Machos y Las Águilas Negras, logró hacerse al control de importantes rutas del narcotráfico heredadas de los paramilitares y de varios departamentos estratégicos dentro de su plan de consolidación a lo largo y ancho del país.

 

Norte de Santander, productor de cocaína barata por la facilidad para conseguir los insumos necesarios para su procesamiento traídos desde Venezuela, no ha escapado a la presencia de Los Urabeños.

 

Al departamento fronterizo llegaron, según informes de inteligencia de la Policía Nacional, traídos por Carlos Andrés Palencia González, alias Visaje, quien fuera el subcomandante del Frente Fronteras de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc).

 

Visaje, según han reconocido las autoridades, es quien está detrás de la llegada de Los Urabeños a Cúcuta y su área metropolitana, después de haberse escapado del aeropuerto Los Garzones de Montería cuando era trasladado por dos guardianes del Inpec a una diligencia dentro del proceso que se le seguía en Justicia y Paz.

 

La fuga de Visaje, ocurrida el miércoles 10 de noviembre de 2010, coincide con las primeras incursiones de Los Urabeños a la región.

 

Fuentes que han colaborado con el proceso investigativo que se sigue por esa fuga, han ofrecido nuevas pistas sobre cómo se orquestó la llegada de esta banda criminal que, en menos de un año, logró poner en jaque a Los Rastrojos, herederos naturales del imperio paramilitar dejado por el Frente Fronteras luego de su desmovilización, en 2004.

 

Rastrojos contra desmovilizados

 

La hipótesis que ha cobrado más fuerza sobre el porqué la capital nortesantandereana se convirtió, de la noche a la mañana, en un fortín de Los Urabeños, tiene que ver con una pelea cazada entre rastrojos y desmovilizados de las Auc, dentro de la cárcel en esta ciudad fronteriza.

 

Según testimonios de exparamilitares presos, miembros de Los Rastrojos les habrían reclamado de manera airada, incluyendo amenazas, su colaboración con la justicia, tildándolos de 'sapos' y 'vendidos'.

 

Los desmovilizados, que eran mayoría dentro de la prisión, poco a poco fueron perdiendo  hegemonía en el centro de reclusión cuando empezaron a llegar decenas de capturados pertenecientes a Los Rastrojos, incluidos comandantes, que no reconocían la autoridad de aquellos de quienes habían heredado el poder.

 

Los rastrojos presos, al ver que los desmovilizados dentro del proceso de sometimiento a la justicia confesaban muchos de sus delitos, vínculos y relaciones con personas que antes eran aliados, empezaron una especie de 'matoneo' con el ánimo de callarlos o, por lo menos, presionarlos para que limitaran sus declaraciones.

 

Este rifirrafe entre rastrojos y desmovilizados obligó a que algunos de estos últimos decidieran, no pudiendo contar con el apoyo de sus antiguos aliados, montar 'rancho aparte'. Y es en este contexto, según investigaciones de las autoridades, que se da la fuga de alias Visaje.

 

Esta hipótesis es confirmada por una publicación de La Opinión el viernes 14 de mayo de 2010, bajo el título 'Ex jefes 'paras' temen atentados en prisión'.

 

Ese texto recogió algunas de las declaraciones hechas por desmovilizados del Frente Fronteras ante el fiscal delegado de Justicia y Paz, Leonardo Augusto Cabana Fonseca.

 

En aquella oportunidad, un grupo de exparas sostenía que estaba siendo objeto de constantes amenazas por parte de sus antiguos compañeros, ahora miembros de  Los Rastrojos.

 

Incluso llegó a señalarse que varios de los miembros de la banda señalada, estos se habían dejado capturar por delitos menores con el fin de 'vigilarlos' dentro de la cárcel.

 

El urabeño perdido en el Puerto

 

Una vez se voló Visaje, el primer indicio de la presencia de Los Urabeños en Cúcuta se da por la captura de dos de sus integrantes, que operaban en otras zonas del país, y que habían llegado a esta parte de la frontera a ultimar los detalles sobre el arribo del primer grupo de hombres de esta banda.

 

La primera captura se dio el 22 de febrero del año pasado. Ese día, Hugo Alfonso Barros Zapata, alias Hugo, miembro del Ejército Revolucionario Popular Anticomunista de Colombia (Erpac), fundado por alias Cuchillo en los Llanos Orientales, fue capturado por miembros de la Policía Nacional.

 

Con la detención de alias Hugo, la Policía estableció que entre el Erpac y Los Urabeños, de los que aún no se tenía noticia por esta zona del país, se estaba fraguando una alianza que, el 8 de agosto del año pasado, quedó confirmada con el decomiso de 200 kilos de cocaína provenientes del Meta, pertenecientes al Erpac.

 

El decomiso de esa droga confirmó las sospechas que, seis meses antes, se habían despertado con el arresto de alias Hugo.

 

La segunda captura, esta vez sí de un urabeño, se dio un día después de que cayera alias Hugo, el 23 de febrero del año pasado. Manuel Antonio Murillo, urabeño activo que operaba en Córdoba, fue sorprendido, en Puerto Santander, por la Policía.

 

Al momento de caer en manos de la justicia, aseguró que estaba haciendo unas diligencias personales en la zona. Sin embargo, las alarmas estaban encendidas para las autoridades. 

 

Alias More y su enlace en la cárcel

 

Moreire Enrique Ladeus Hernández, alias More, de 33 años, fue el que por fin logró visibilizar las acciones delictivas de Los Urabeños en el área metropolitana de Cúcuta. Este sujeto, sin antecedentes penales, era el enlace con los comandantes de esta banda criminal que delinquen en Córdoba.

 

Además, More fue quien logró, a través de las interceptaciones hechas a su teléfono celular, comprobar las sospechas que las autoridades tenían sobre quiénes son los verdaderos artífices de la llegada de esta banda criminal a la región.

 

More, indicaron las autoridades, rendía cuentas a diario de lo que Los Urabeños hacían en la ciudad, a un 'señor' que lo llamaba desde la cárcel de Cúcuta.

 

Este 'señor', que ya está plenamente identificado, es el responsable, junto con alias Visaje, de trazar las líneas de acción de Los Urabeños en la ciudad.

 

More, según se ha podido establecer luego de la Operación Safari llevada a cabo en diciembre pasado y que permitió la captura de 25 urabeños, fue quien coordinó el ingreso de esta banda criminal al área metropolitana de Cúcuta para apoderarse, en una guerra a sangre y fuego contra Los Rastrojos, de los negocios tales como la seguridad informal en los barrios, el contrabando, las extorsiones y la venta de droga.

 

Primera masacre

 

El primer hecho de sangre con el que Los Urabeños sellaron su entrada a la región, tuvo lugar el martes 29 de mayo del año pasado en el corregimiento de Juan Frío (Villa del Rosario), en donde asesinaron a cinco  personas, en tres sitios distintos.

 

Por ese crimen fueron detenidas 12 personas, todas integrantes de Los Urabeños. De ellos, cuatro aceptaron los cargos. En su momento, a las víctimas se les sindicó de pertenecer a Los Rastrojos.

 

La investigación posterior a esa matanza permitió relacionar a More con los capturados, al punto de comprobarse que la casa donde se hospedaron los sicarios, llegados del Valle del Cauca, Antioquia y Córdoba, aparecía arrendada a su nombre.

 

A los detenidos, a los cuales les incautaron las armas utilizadas en la masacre, se les halló un listado de nombres de los  empleados de una cooperativa de vigilantes informales llamada La Colmena, que se presume iban a ser asesinados.

 

Otros cuatro hechos sangrientos tuvieron el sello urabeño. El último ocurrió el sábado 7 de enero en Ureña. Esa población venezolana  había vivido otro caso similar el 15 de septiembre del año pasado, cuando fue asesinado, en el sector de la invasión San Isidro, barrio La Morada, Henry Andrés Hernández Montoya, alias Pecueca, natural de Palmira (Valle).

 

Pecueca, de 24 años, murió al lado de su compañera sentimental, Martha Liliana Ramírez Alvarado, de 20 años, y tres sujetos más que custodiaban la entrada de la vivienda.

 

La muerte de Hernández Montoya significó el culmen de la guerra de bandas, toda vez que él se convirtió en el primer comandante rastrojo en ser asesinado.

 

Carevieja, el jefe que le remplazó en esta zona estratégica de la frontera, sobrevivió el pasado 7 de enero al ataque que se presume orquestaron Los Urabeños con el fin de asesinarlo. Ese día, en que Carevieja salió ileso, perdieron la vida cuatro personas, incluido un funcionario de la Alcaldía del municipio tachirense.

 

Todas las masacres, en las que han perdido la vida 23 personas, han sido contra integrantes de Los Rastrojos, precisaron las autoridades.

 

Carevieja, uno de los comandantes de Los Rastrojos que más notoriedad ha adquirido, es pieza clave dentro de las investigaciones  a las bandas criminales. (Ver recuadro 'Plan pistola a Los Urabeños').

 

Golpes contundentes

 

Desde la primera masacre, el 29 de mayo del año pasado, la Policía Nacional ha asestado duros golpes a las estructuras de las dos organizaciones señaladas, logrando la captura de importantes cabecillas y decenas de sus integrantes.

 

Dentro de las capturas más sonadas están las de 13 integrantes de Los Rastrojos, el 11 de junio del año pasado, incluido Jaime Alfonso Pérez Bayona, alias Camisa, señalado de ser el comandante en la zona céntrica de Cúcuta.

 

Además, la captura en Venezuela de Ruberney Vergara Sanabria, alias Maniquemado, comandante de Los Rastrojos en Puerto Santander, desestabilizó el organigrama de esa banda criminal, generando una estampida de sus integrantes hacia las filas  urabeñas.

 

Precisamente, esta última banda es la que más ha sufrido golpes por parte de las autoridades en los últimos meses, siendo el más importante, el registrado en  diciembre pasado, cuando 25 de sus integrantes, incluidos varios comandantes, fueron capturados en el marco de la Operación Safari.

 

En las redes de la justicia cayeron, entre otros:

 

-Carlos José Guerrero Martínez, alias Barranquilla, de 37 años, comandante en el sector de Cenabastos.

 

-José Eliseo Reyes Chaustre, alias 'Cheo', de 40 años, quien fue el único en aceptar los cargos como presunto cabecilla del sector céntrico y Alejandría, y quien había reemplazado a Camisa.

 

-Edwar Alfonso López Leal, alias Cleiver, de 20 años, presunto cabecilla en Los Patios.

 

-Miguel Ángel Parada Gómez, alias Coco, de 25 años, presunto cabecilla del barrio Belén.

 

-Víctor Heberto Meléndez Rincón, alias Chamizo, de 43 años, presunto cabecilla en El Zulia.

 

-Víctor Manuel Palacio Parada, alias Remiendos, de 33 años, presunto coordinador de sicarios.

 

-Luis Sarki Arrieta Ortega, alias Julián, de 29, supuesto cabecilla en el sector de la frontera y el corregimiento de Juan Frío.

 

Además, fueron capturadas Diana Carolina Durán Rincón, alias Johanna, de 25 años, quien sería la coordinadora general de 'Los Urabeños' en esta zona del país y Esmit Rincón Ibarra, alias Rosario Tijeras, de 26 años, presunta pistolera de esa banda criminal.

 

Plan pistola a nuevos urabeños

 

Luego de la Operación Safari, el pasado diciembre, que permitió la captura de 25 urabeños y la notificación de nuevos procesos en su contra a 11 reclusos de la cárcel de Cúcuta, se conoció de un 'plan pistola' que esa organización tenía pensado ejecutar este mes contra los rastrojos que se habían adherido a sus filas.

 

Según el comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc), coronel Álvaro Pico Malaver, Los Urabeños planearon asesinar a todos los rastrojos que, por una u otra razón, habían abandonado las filas de esa banda criminal para pasarse a la recién llegada.

 

"Este 'plan pistola' lo que nos muestra es que hay un debilitamiento al interior de esta banda criminal (Los Urabeños) y los niveles de confianza entre sus integrantes ha caído de tal manera, que los llamados comandantes ya no saben cómo lograr la obediencia de sus subordinados", manifestó el comandante de la Mecuc.

 

Según el oficial, una clara muestra de esto es el reciente ataque a Carevieja en Ureña.

 

"Alias Carevieja es un personaje que actualmente no pertenece a ninguna de las dos bandas criminales. Se sabe que fue rastrojo y luego se habría pasado a Los Urabeños. Sin embargo, estos últimos intentaron darlo de baja hace unos días. Así que, presumimos, él y sus hombres se quedaron solos en un limbo en el que no pertenecen a nada. Son ellos solos contra dos bandas criminales", sostuvo el coronel Pico Malaver.

 

Así las cosas, lo que se avecina, según los últimos acontecimientos en la guerra entre rastrojos y urabeños, es un fraccionamiento de sus estructuras a tal punto que, en el peor de los casos, daría origen a una serie de 'combos' que, al haber desertado de Los Rastrojos y no tener cabida en Los Urabeños, andarían sembrando el terror en los espacios de la ciudad en los que hacen presencia. (La Opinión)

 

ABC Digital

Decomisan casi media tonelada de cocaína cerca de frontera colombiana

 

Las autoridades antidroga de Colombia intervinieron casi media tonelada de cocaína con el decomiso de tres alijos que eran transportados hacia zonas de frontera con Panamá, Venezuela y Ecuador, informaron hoy fuentes policiales en Bogotá.

 

Dos chóferes y dos motociclistas fueron detenidos en las tres operaciones, realizadas en el transcurso del sábado por uniformados de la Dirección Antinarcóticos  (Dirán) de la Policía Nacional.

 

La fuerza antidrogas precisó en un comunicado que uno de los alijos, de 333,20 kilos, estaba escondido en un camión furgón cargado con pollos refrigerados que se movilizaba por la carretera que comunica a Medellín  (noroeste) con el golfo caribeño de Urabá.

 

El alcaloide había sido introducido entre las paredes metálicas del vehículo e iba a ser embarcado en Turbo, puerto cercano a la frontera con Panamá, agregó la Dirán, e indicó que la droga iba hacia puntos de distribución internacional en Centroamérica.

 

Un segundo alijo, de 78,78 kilos, fue hallado en un automóvil de matrícula venezolana que se movilizaba hacia el país vecino por la zona rural de Villa del Rosario, población en el departamento limítrofe de Norte de Santander.

 

Los policías también encontraron en el vehículo quince kilos de marihuana, continuó la misma fuente, que señaló que la última acción permitió el decomiso de 17,55 kilos en una carretera de Túquerres, localidad de Nariño, departamento de la frontera sur con Ecuador.

 

Este alijo había sido escondido en los tubos de escape de dos motocicletas.

 

La policía antidrogas atribuyó la propiedad de los alijos a bandas criminales herederas de la disuelta organización paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). (ABC)



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