Rumbo a las primarias. Superación de la pobreza
Precandidato: Henrique Capriles Radonski
Jesús Torrealba, conductor de este ciclo de programas, repitió al inicio que esta primera serie de programas que tratan el problema de la pobreza fue grabada el mismo día, con las mismas preguntas para todos, sin que ningún precandidato pudiera saber lo que los otros cinco respondieron. El programa con Henrique Capriles Radonski fue grabado a las 6:30 pm del 6 de enero.
¿Cómo abordará Ud. la situación habitacional de los barrios: los urbanizará o promoverá la construcción de ciudades satélites? ¿Tiene otra propuesta?
El gobernador de Miranda y precandidato comentó que, si bien se habla de un déficit de 2 millones de viviendas, también hay que identificar cuántos venezolanos tienen una vivienda en condiciones precarias. Es decir, viviendas que son de cartón, por ejemplo. Hay que pasar de esa vivienda informal a la formalización de la vivienda, tal como él ha ido haciendo en el estado Miranda.
A la fecha, Capriles asegura que en Miranda se logro que más de 120 mirandinos tuvieran vivienda propia a través de un programa de autoconstrucción. Este programa puede ser llevado a toda Venezuela, según sostuvo. Se habla de un 70% de venezolanos que viven en situación de falta de vivienda o vivienda precaria. No es solo cambiar lo que tenemos sino de dónde venimos. Hay que cambiar la forma de construir las viviendas, y los sectores público y privado deben trabajar en conjunto para resolver ese problema. No hay otra manera.
¿Cómo considerará su gobierno a los actores del trío Estado – Empresa privada – Comunidad organizada, cuya articulación es vital para la construcción de nuevas viviendas?
Se tiene una visión, conocida como «una casa, un caso». No todos los casos son iguales. El Estado ha demostrado que querer hacerlo todo es un fracaso, y eso queda claro con el número de viviendas construidas por este gobierno. Si se hubieran construido las viviendas necesarias, no habría una sola persona habitando refugios. Asimismo, la dotación de servicios públicos es importante y forma parte del razonamiento de una casa, un caso.
Esas viviendas, ¿serán de propiedad estatal, social o serán propiedad privada de las familias?
Capriles recordó haber sido pionero —desde la alcaldía de Baruta— del proceso de regularización de la tenencia de tierra. Que en todos los barrios se puedan dar títulos de propiedad a cada familia. Eso es dar la oportunidad a los venezolanos de que sus hijos y nietos tengan una seguridad. El precandidato cree en el concepto de propiedad en cada rincón del país. La propiedad también abarca las viviendas informales que las familias sueñan con formalizar.
Preguntada pregrabada desde la calle, con el número 37: ¿Es verdad que pueden lograr que todos los venezolanos tengan vivienda digna?
El Estado tiene que ser un gran promotor, sostuvo Capriles Radonski. Debe gar que las familias en situación de pobreza extrema tengan acceso a vivienda digna. El esfuerzo privado debe sumarse a construir viviendas y que quienes tengan medios las puedan adquirir. Esto significa que debe haber competencia y que el sector privado pueda construir viviendas. El Estado metió la mano en la industria cementera y la destruyó, tal como hizo con la industria de las cabillas. Eso afecta al que vive en el barrio, que con lo que va ganando puede mejorar las condiciones de su vivienda pues no hay políticas de Estado al respecto.
Enuncie tres iniciativas básicas de su gobierno para atender el tema de la vivienda precaria en los barrios.
Lo primero es que la materia prima de la construcción debe ser fabricada también por el sector privado. Segundo, es menester trabajar con el esfuerzo privado, sin el cual no hay posibilidades de éxito en materia de vivienda. Tercero, la aplicación del programa del estado Miranda, acompañado por ingenieros, arquitectos y Protección Civil para ir formalizando todas las viviendas donde se pueden formalizar, sin tener que esperar hasta 20 años para tener una vivienda digna.
En caso de resultar electo presidente de la República, ¿cuántas escuelas y liceos construirá su gobierno, en qué plazo y con qué recursos?
Henrique Capriles resaltó que en el estado Miranda se hacen concursos para ingresar a la carrera docente, del mismo modo que se regulariza el docente interino. El precandidato asevera que se le da valor a la carrera docente en Miranda.
Afirmó que en Venezuela se necesitan alrededor de 5.000 liceos. Esa es una de sus banderas en Miranda. En estos momentos se puede tener más de 3 millones de niños fuera del sistema escolar. Para cambiar el país —enfatizó— hay que cambiar la educación. Ese es el camino para las oportunidades y el progreso, según insistió el precandidato. Aparte, no se trata solo de construir esas 5.000 escuelas sino reparar el 75% de las escuelas que están abandonadas.
Henrique Capriles dice creer en la descentralización de la educación. Si esa tarea se divide entre gobernadores y alcaldes, esas escuelas se pueden reconstruir en un plazo más breve del trazado. Lo cierto es que el país tiene que ir a una toma educativa. La educación es garantizar su acceso, garantizar la infraestructura, y garantizar la cal de los docentes. Esas tres cosas deben ir unidas y esos son derechos de ciudadanía.
¿Cuáles serán los valores y principios en los que se educará a los niños que estudien en esas escuelas?
Henrique Capriles sostiene que no cree en una educación política. Cree que se debe desarrollar una educación de calidad. Para poder tener algo así hay que invertir más en los maestros. Capriles se lamentó de que muchos quieren tener el mejor maestro para sus hijos, pero no que sus hijos sean docentes, pues no es una carrera competitiva en términos de ingresos. Si se quiere un cambio de verdad, hay que empezar por ahí. Si se tiene una escuela con todas las herramientas, más la calidad del docente, se tendrá la calidad de la educación, que es el sueño que se tiene en Venezuela. La educación —reiteró el precandidato— no es un tema político partidista.
¿Cuál sería el perfil de los maestros, directores y supervisores encargados de impartir esa educación?
Meritocracia es lo que hace falta en ese tema, aseguró con presteza Capriles. Además, la educación está vinculada al tema de la violencia. Cuando se logra que un niño que va de 6° a 7° grado continúe en bachillerato, se le abre un camino de progreso y futuro. El gobernador aseguró que los jóvenes que caen producto de la violencia desertaron de las escuelas. De cada 100 jóvenes asesinados, casi el 100% desertó de la escuela
Pregunta 21, pregrabada de la calle: ¿Qué mejoras quieren para los niños cuyas familias están afectadas por las lluvias?
Henrique Capriles resaltó que en el estado Miranda, durante su gestión, se intervinieron más de 400 escuelas y se construyeron más de 40. Todo gira en torno a la escuela. En el caso de las lluvias u otros desastres naturales, los afectados acuden a las escuelas, pues es donde se les da abrigo. La escuela —resaltó el precandidato— es la columna vertebral del desarrollo de un país. Para poder ser policía, primero hay que pasar por la escuela. El Estado debe ofrecer la oportunidad de una mejor educación.
Identifique tres acciones concretas que emprendería su gobierno, durante sus primeros doce meses, para promover el acceso de los hijos de las familias más pobres a la educación básica de alta calidad.
El primero es el tema de la docencia: dar todos los incentivos para que la docencia sea una profesión bien pagada, que no tenga nada que ver con el tema político. Entender que los maestros son los que preparan a quienes van a tener alguna función en el país.
En segundo lugar, reparar todos los planteles educativos que están de condiciones deplorables, que no garantizan los 210 días de clases. Tercero, la construcción de la nueva infraestructura con su dotación. Esto se ha hecho en Miranda con programas tales como el morral escolar, la ruta escolar. Es decir, dar todas las herramientas para que no haya excusa para desertar de las aulas de clase.
En caso de ser electo presidente, ¿qué medidas adoptaría su gobierno para restablecer y optimizar la capacidad de respuesta del Estado y la sociedad frente al crimen?
Como indicó Henrique Capriles, tratar de politizar el tema de la inseguridad, partidizarlo o utilizarlo como tema de campaña para culpar a otros es el error más grande que se puede cometer, y lo ha cometido el actual gobierno. El gobierno no puede culpar a otros países o al Imperio de los actuales índices de criminalidad. Este es un Estado que no ha tenido voluntad política para resolver este problema.
Hay que cambiar el funcionamiento del poder judicial. Hay que depurar las policías. El Estado debe ser absolutamente severo en castigar al funcionario corrupto. Debe haber más funcionarios policiales en Venezuela —que además estén adecuadamente formados— para estar en los estándares internacionales.
Capriles resaltó que el actual gobierno arrancó con un proceso constitucional, donde cambiaron todos los jueces que quisieron y el resultado está a la vista, con un número de muertes violentas que crece año a año. Matar en este país no tiene costo. El 92% de los homicidios se quedan sin castigo. Ninguna sociedad puede superar esa situación si no se acaba con la impunidad y si no se tiene un poder judicial que funcione. Con este gobierno —aseguró Capriles— no hay futuro en que se pueda cambiar la situación de la inseguridad y la violencia, que parece estar tragándose al país. Se habla de 50 muertos diarios, la mayoría de los cuales cae en los barrios del país.
¿Qué estrategias usará su gobierno para que el combate al hampa en los barrios proteja los derechos de las mayorías honestas que viven en esos espacios comunitarios?
Para Henrique Capriles, hay que descentralizar la seguridad. En la medida que el funcionario policial sea acercado a su comunidad, esta ejercerá más control social sobre él. Y el policía se identificará más con su comunidad. Debe haber un trabajo de coordinación con las policías estatales y municipales, sin distinción de colores políticos. Desde la óptica del precandidato, no puede ser más importante un partido político que la seguridad de los venezolanos. Hay que despartidizar el tema de la seguridad; se necesitan más policías que además estén bien pagados y bien dotados, no policías corruptos. Para ello se tienen los recursos necesarios.
Henrique Capriles resaltó que Caracas, ciudad gobernada por autoridades oficialistas, es la ciudad más violenta de Venezuela. Habría que preguntar al gobierno, que siempre tiene una respuesta política para todo, por qué se da ese fenómeno.
El sistema penitenciario tampoco se puede quedar por fuera: en estos últimos diez años —explicó Capriles— han asesinado más de 4.000 presos. No se entiende que en una cárcel se asesine a alguien que entra para ser rehabilitado. Tampoco se entiende que ingresen granadas y morteros, entre otras armas, a los centros penales. Por ello hay que preguntarse, por ejemplo, quién es parte del sistema corrupto de ingreso de armas a las cárceles, quién lo ha fomentado. ¿O es que el Estado no tiene control sobre las cárceles?
Pregunta pregrabada de la calle, con el número3: ¿Qué operativo planificarían frente a la inseguridad?
El problema de la inseguridad no se resuelve con funcionarios debajo de carpas. Por eso los operativos del Estado fracasan: porque, nuevamente, no hay voluntad política para resolver el problema de la inseguridad. Por cuenta de ese problema fallecieron unos 20.000 venezolanos.
Desde su primer día, el nuevo gobierno debe tener voluntad política, más allá del problema meramente estructural. Pero no se debe tener una visión represiva de las cosas: con más violencia no se resolverá ese problema. El problema de la violencia se resuelve desmontándola con un sistema de administración de justicia que funcione. Que haya justicia para quienes deban recibir un castigo por haber cometido un delito.
¿Qué mecanismos activará para desarmar a los grupos y colectivos violentos que usurpan el rol del Estado como detentor del monopolio de la violencia legal?
En Venezuela no se sabe a ciencia cierta cuántas armas ilegales hay. Por ello sería bueno que la AN termine de aprobar un instrumento legal para ir a un proceso de desarme y desarmar a quien haya que desarmar.
La opción desarme es parte de lo que hay que hacer para desmontar la violencia, pero también hay que sanear el poder judicial. Si en la ley se establece que el porte ilícito de armas es delito y viene la autoridad, detiene a alguien en flagrancia y al día siguiente es liberado por el tribunal, se sigue el círculo vicioso. No se puede tener jueces provisorios. No se debe ir a la carrera judicial por un tema de militancia partidista.
Enuncie 3 iniciativas de su gobierno, en sus primeros 12 meses, para bajar la tasa de criminalidad, reducir la impunidad y promover la recuperación de espacios públicos.
Lo primero, al decir del precandidato, es trabajar con todos los alcaldes y gobernadores del país. Debe constituirse un gobierno que los llame a todos ellos, para desmontar la violencia en Venezuela, sin complejos ni prejuicios de ningún tipo. Desmontar la violencia tiene que ser el reto.
Del mismo modo hay que ir a la recuperación de espacios públicos. Desde la toma ciudadana hay temas que colaboran con el desmontaje de la violencia, como lo destacó Capriles.
Aparte de todo lo anterior, se necesita un poder judicial autónomo que funcione, que tenga todos los recursos, así como un Ministerio Público que tenga todos los fiscales que hagan falta y un sistema penitenciario que funcione.
¿Integrará su gobierno todos los recursos del Estado venezolano en el fortalecimiento de un único sistema nacional de salud descentralizado?
Si de algo se puede hablar en el estado Miranda —sostuvo Henrique Capriles— es del tema de la salud. El estado le arrebató a Miranda hospitales, ambulatorios y dejó esa entidad federal como un paciente: con la bata, desnudos en la calle. A pesar de eso, no se quedaron en la queja y hoy tienen más de 2 millones de personas atendidas. Se edificaron las llamadas «casas amigas de la salud», la red Francisco de Miranda, con puestos de Pronto Socorro funcionando las 24 horas del día. De hecho, en el accidente del ferrocarril, la mayoría de los pacientes fueron atendidos en el puesto de Pronto Socorro de Charallave.
No es solo prometer sino resolver y esa ha sido la visión en el tema de la salud, donde además se ha fortalecido la red de atención primaria. Se ha construido un sistema de salud que les ha permitido resolver la mayoría de los problemas. Inclusive se ha hecho convenios con la salud privada en los casos que el sistema de Miranda no pueda, por ejemplo, completar intervenciones quirúrgicas complejas. El estado Miranda paga para que el mirandino pueda ser operado y no deba esperar 3 años anotado en una lista por una operación.
Henrique Capriles recalca que el sistema de salud pública sí puede funcionar y ese es un derecho de ciudadanía. No es tener buenas intenciones sino gerenciar el sistema de salud para que los venezolanos tengan un sistema de salud digna, de calidad, que funcione las 24 horas del día. También hay que acabar con el ruleteo por los hospitales.
¿El sistema de salud seguirá dependiendo de un proveedor privilegiado de medicamentos, insumos y recursos humanos, como lo es el gobierno cubano?
Henrique Capriles sostiene que se trata de que el sistema de administración de salud funcione. Por eso, todo el que quiera ayudar será bienvenido. No es cuestión de unos contra otros. Se tienen los médicos. El recurso humano hay que llamarlo, buscarlo. No se necesitan construir más hospitales sino que los que existen funcionen.
Para eso se puede comenzar con una «operación cayapa», consistente en tomar 55 hospitales del país y garantizar que todos esos centros cuenten con una Unidad de Cuidados Intensivos que funcione, al menos un quirófano que funcione y una maternidad que funcione. Y una red de atención primaria que funcione.
El gobierno lanzó un programa bueno en sus inicios, con el que masificó la salud. Pero hoy en día, el 60% de los módulos de Barrio Adentro está cerrado en el estado Miranda. Eso es porque se le da todo el poder al gobierno nacional, que no quiere tener un sistema de sal descentralizado que permita ser mas eficiente en su supervisión. En Miranda —insistió— se ha podido demostrar que se puede tener un sistema de salud que funcione.
Pregunta pregrabada de la calle, con el número15: ¿Por qué motivo hemos llegado al extremo de repetir las enfermedades como el mal de Chagas y el abandono general de la salud?
Eso se debe a un sistema de salud que no funciona. Henrique Capriles explicó que el gobierno creó un sistema paralelo a la red prexistente y ahí están los resultados. Ese sistema paralelo se ha entregado a gente que ni siquiera es venezolana y desconoce nuestra realidad como país; los resultados están a la vista. El sistema de salud es más que dar una pastilla y palmaditas en la espalda al enfermo.
¿Desarrollará su gobierno estrategias de nivelación académica que doten a los médicos integrales comunitarios de los conocimientos, capacidades y destrezas que caracterizan a los médicos egresados de las universidades autónomas venezolanas?
El precandidato aseguró que ese tema ya lo ha conversado con los propios médicos integrales y ellos le han manifestado sus deseos de ser capacitados. Él, como precandidato, apuesta a que más personas se incorporen al sistema de salud, por lo que no ofrecerá resistencia a una capacitación de estos galenos. Se trata de construir un país donde cada área funcione. Si eso se ha logrado en Miranda, un estado tan parecido a Venezuela, se puede lograr en todo el país.
Precise tres estrategias de su gobierno en sus primeros doce meses para optimizar la atención primaria.
Henrique Capriles se refirió nuevamente a lo que bautizó como «operación cayapa»: reformar 55 hospitales del país para garantizar que cuenten con una Unidad de Cuidados Intensivos que funcione, un quirófano (como mínimo) que funcione y al menos una sala de partos que funcione. Todo ello para garantizar salud a los venezolanos.
Y, posteriormente, se apunta a reactivar el sistema de salud primaria. Para eso se puede utilizar la infraestructura que se tiene, sin necesidad de construir hospitales nuevos. Es cuestión de ponerlos a funcionar y para ello se cuenta con el recurso humano suficiente, según aseveró el gobernador de Miranda.
¿Eliminaría o modificaría su gobierno los programas sociales conocidos como misiones?
Al decir del precandidato, es imposible pensar en un país como el nuestro, con 70% de los venezolanos viviendo en la pobreza, sin programas sociales. Pero a la vez hay que construir un camino donde el Estado permita que la persona pueda tener su independencia, que no tenga que depender permanentemente de un programa social para poder surgir. El programa social es un área puntual, nada más.
Adicionalmente, el precandidato expresó que las misiones no pertenecen al gobierno de turno sino a los venezolanos. No se pueden quedar en los programas sociales, sin embargo. Hay que ir más allá.
¿Qué garantías puede dar su gobierno de que no utilizará la política social como herramienta clientelar o como instrumento proselitista?
Como ejemplo de que ese fenómeno no ocurriría, el precandidato puso como ejemplo el programa «Hambre Cero», programa paraguas implantado en Miranda para sacar de la pobreza extrema a las familias, que no distingue colores ni carnets de partidos.
Pregunta seleccionada de Twitter, con el número 7: ¿En los primeros 90 días de su gobierno, cómo ayudaría a los más necesitados sin afectar sus bolsillos?
A juicio de Capriles, buena parte de los venezolanos deben poder conseguir un empleo para tener los recursos económicos necesarios. Se trata de tener una economía que genere oportunidades. Los cambios en Venezuela deben ser para que los venezolanos tengan más recursos, no menos recursos.
¿Cómo haría un gobierno presidido por Ud. para que el dinero del petróleo llegue efectivamente a todos los venezolanos y, especialmente, a los más necesitados para hacerlos más autónomos y no más dependientes del petroestado?
El gobernador y precandidato sostuvo que el petróleo tiene que ser la palabra para dejar de depender del petróleo, que permita poder diversificar nuestra economía. Tener una economía que no dependa exclusivamente del petróleo. Venezuela depende prácticamente en su totalidad del petróleo, por lo que vale preguntarse qué pasaría si el precio del petróleo baja o deja de ser una fuente importante de energía como lo es actualmente. Por ello hay que recordar que este país tiene no solo petróleo.
¿Cuáles serían las tres prioridades en la política social de su gobierno durante su primer año de gestión? ¿Cómo las articularía con su política económica?
El reto es que el sitio donde una persona nazca no determine su futuro. Hay que desarrollar un modelo que permita que el sitio donde la persona nazca no determine su futuro. Estamos cerrando un ciclo y hay que abrir otro de oportunidades y progreso para todos.
Otros países han podido cambiar, como se ve en Brasil, por ejemplo. Brasil desarrolló un modelo con el que pudo sacar de la pobreza extrema a 30 millones de personas. Es un modelo que apostó a desarrollar su economía con un trabajo en equipo entre la parte privada y la parte pública.
«Venezuela tiene que ir por un camino que nos permita a todos trabajar en conjunto para poder tener un país de oportunidades. No es el país que hoy tenemos. Por eso estamos aquí, para decir a todos los venezolanos que sí podemos cambiar las cosas. Que juntos podemos construir ese camino de oportunidades. No lo podemos hacer uno por aquí y otro por allá. Tenemos que hacerlo juntos». Estas fueron las palabras de despedida de Henrique Capriles, que se ajustaron, sin proponérselo, a la pregunta final del programa, que era «¿Cuál es su visión de la sociedad venezolana deseable, querible, posible?» (Globovisión en vivo).
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