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miércoles, 25 de enero de 2012

Hugo Chavez en cadena desde la Academia Militar

Graduación de oficiales de tropa de la FANB, promoción Coronel Francisco Farfán. Patio de Honor de la Academia Militar, Fuerte Tiuna, Caracas

 

Inicio: 7:08 pm

Culminación: 7:57 pm

 

Sumario: José Antonio Páez traicionó a Bolívar y se entregó a la oligarquía / Páez entregó la patria / Mañana viene el ministro de Defensa del Perú / Pronto se reunirá con Dilma Rousseff / En dos semanas vendrá una delegación china / Este año se va a elevar la producción petrolera a 3,5 millones de barriles diarios / Va a ganar las elecciones del 7 de octubre «por paliza» / José Vicente Rangel «es un hombre sabio, íntegro» / Entre los precandidatos «lo que hay es unos majunches ahí» / «Mientras más avance este proceso, las nuevas generaciones de cadetes serán más revolucionarias que nosotros»

 

Al inicio de la transmisión en cadena, el presidente Hugo Chávez aseveró que en actos de esta índole no le gustaba hablar mucho tiempo —ni 10 horas, como en la AN— sino que habla poco porque sabe que hay familiares de los graduandos entre los asistentes al acto.

 

En su visión particular de la historia, Hugo Chávez se refirió al general José Antonio Páez y sostuvo que a veces no bastaba ser general en jefe para ser patriota. Agregó que Páez había traicionado a Simón Bolívar: se entregó a la oligarquía, terminó siendo terrateniente, dueño de esclavos y siendo un antibolívar porque Simón Bolívar nació rico de cuna y lo entregó todo. Y a sus esclavos, que heredó desde niño, les dio la libertad.

 

Páez, al final de su vida, reconoce en sus memorias que Francisco Farfán —al que combatió, de acuerdo a las palabras de Chávez— era un gigante y varias veces estuvo a punto de fusilarlo por ser un rebelde. No lo hizo —continúa Chávez— porque Farfán era un valiente y hacían falta valientes en la guerra de independencia. Chávez dijo que José Antonio Páez entregó la patria e incluso devolvió tierras a españoles que se habían marchado de Venezuela. Si Páez, aún habiendo separado a Venezuela de la Gran Colombia, hubiese mantenido el proyecto de Bolívar en vez de echarlo a él, Sucre y Urdaneta, otra historia estuviéramos contando hoy y estaríamos viviendo otra realidad. Hugo Chávez insistió en que el pasado no se podía separar del presente, «es un solo círculo, como la luna llena». El 4 de febrero de 1992 llegó —aseveró el mandatario— como consecuencia de años de dominación de la oligarquía sobre los más pobres.

 

El presidente aprovechó para informar que mañana vendría, en visita oficial, el ministro de defensa del Perú. Igualmente, informó que pronto sostendría una reunión de trabajo con la presidente de Brasil, Dilma Rousseff. No dijo con exactitud cuándo se llevaría a cabo esa reunión. También dijo que en unas dos semanas vendrá una delegación china con la que se firmarán créditos para la producción y se concretarán mecanismos de inversión china en la faja petrolífera del Orinoco. Recordó que este año se tiene la meta de elevar la producción de petróleo a 3,5 millones de barriles diarios, buena parte de la cual —así lo dijo el jefe de Estado— irá a China.

 

Pidió a los cadetes estudiar cada día más y que la Universidad Militar abra cada día más carreras en el área política y el área técnica. Es una de las líneas estratégicas que están insertando en la segunda etapa del proyecto nacional Simón Bolívar, que arrancará en 2013 hasta 2019. «¡Porque nosotros claro que vamos a ganar las elecciones del 7 de octubre y las vamos a ganar por paliza! Eso va a ser una paliza mayor que la que nos dieron los Tiburones de la Guaira a los aporreados magallaneros (…). Esa paliza le vamos a dar nosotros a la burguesía venezolana que sigue irrespetando al país».

 

Chávez dijo que hablaba frecuentemente con José Vicente Rangel, quien le hace muchos comentarios que él escucha porque «más sabe el diablo por viejo que por diablo» y Rangel «es un hombre sabio, íntegro», según lo calificó el presidente.

 

Repitió que entre los precandidatos solo había majunches y no había nada que se pareciera a políticos de la talla de Rafael Caldera o Jóvito Villalba. Según el mandatario, «esa derecha se quedó sin líderes y lo que hay es unos majunches ahí. Les vamos a dar la paliza del siglo, se lo prometo, ¡je, je! La paliza del siglo. Sea quien sea el candidato de la burguesía, porque no podemos permitir que este proceso, que ha llegado ya a un primer nivel de fortaleza de avance (…), venga la burguesía a tratar de desmontarlo, no, Apenas estamos comenzando esta revolución».

 

Insistió en que la burguesía quiere generales como los que se alzaron en la plaza Altamira y eso explica el porqué de los ataques contra el general Henry Rangel Silva, ministro de la Defensa. Advirtió: «Mientras más avance este proceso, las nuevas generaciones de cadetes serán más revolucionarias que nosotros, más socialistas que nosotros, más antiimperialistas que nosotros, más patriotas que nosotros».

 

Designó al general (r) Jacinto Pérez Arcay como coordinador de un plan para dotar a cada oficial «hasta los cadetes más nuevos» de una pequeña biblioteca, «para el estudio, para la lectura, para que cada cadete tenga su biblioteca personal (…) y se la lleve después cuando se gradúe (…) y para cultivar el amor por la lectura. Eso es vital». Obras como Doña Bárbara, Las Venas Abiertas de América Latina, Cantaclaro, Las Lanzas Coloradas, 100 años de soledad, El General en su laberinto y los escritos fundamentales de Bolívar fueron mencionados por el presidente como sugerencias para ser incluidos en esa biblioteca.

 

Dio por concluida su alocución con una nueva felicitación a los cadetes, a los que pidió seguir adelante en el impulso de la revolución militar bolivariana, como parte de la revolución nacional bolivariana (Cadena Nacional).



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