Programas de Opinión
César Pérez Vivas: Crisis de inseguridad amerita la atención del alto gobierno, la FANB y el Ministerio Público / Hay militares metidos en todo, excepto garantizando la seguridad de la población venezolana / El Cicpc está desmantelado / Policía del Táchira tiene 3.000 efectivos cuando necesita tener 15.000 / Relación con Colombia es una relación de muchas apariencias / Quiere ser un presidente que se siente a trabajar con todos los sectores de la sociedad / Está comprometido a trabajar por quien resulte electo en las elecciones primarias / Es necesaria la reconciliación de los venezolanos / «Yo me inscribo si mi partido me inscribe» / «Yo soy un soldado del cambio»
Carlos Blanco: El gobierno está en estado de anarquía / Este es un régimen en el cual el presidente concentra todo el poder / En el chavismo nadie acepta la jerarquía de otro / La ausencia de Hugo Chávez ha creado en la práctica un vacío de poder / Hay una tendencia de civiles radicales de izquierda que dicen que la revolución necesita continuar con los mecanismos y medios que haya que usar / Hay una tendencia de militares gorilas cuadrada con el chavismo porque le ha significado réditos / Hay un sector de militares que no va a acompañar a Hugo Chávez en una aventura / Hay un sector chavista que quiere funcionar como un partido normal, así sea desde la oposición / Lo mejor que puede pasar es que la oposición derrote claramente a Hugo Chávez / La justicia llegará para quienes han violado los DDHH desde el gobierno / No cualquiera le puede ganar a Hugo Chávez / El candidato con más condiciones de derrotar a Chávez a través de la confrontación directa es María Corina Machado / El CNE es instrumento de legitimación de Chávez y también debe ser derrotado
Eva Golinger: Gobierno colombiano ha sido tibio en el tema del estado palestino / Pedido de reconocimiento de estado palestino es un clamor mundial / Es hipócrita el reconocimiento al Consejo Libio de Transición / Es típico que EEUU se salga de la Asamblea cuando Ahmadinejad habla
Aló Ciudadano (Resumen)
César Pérez Vivas
El primer tema de conversación del gobernador del Táchira fue la situación de inseguridad que se vive en la región. Esto, a propósito del asesinato de Julio César Márquez, oftalmólogo hermano del diputado Walter Márquez, hecho atribuible al sicariato. La crisis de inseguridad es un tema que —para el gobernador— amerita la atención del alto gobierno, la FANB y el Ministerio Público.
Pérez Vivas relató que el pasado fin de semana hubo una masacre con saldo de 6 muertos en plena frontera viva, que se deriva de la lucha entre los grupos al margen de la ley que luchan por el control del contrabando de gasolina. Agregó que el móvil del asesinato del oftalmólogo es, casi sin lugar a dudas, el sicariato. Esto, por las circunstancias en que el galeno fue asesinado: estaba conversando con una abogada, amiga de él. En eso llegó un vehículo del que se bajaron dos sujetos y preguntaron si él era Julio Márquez.
Al responder que sí, los dos hombres le dispararon a quemarropa. Hasta ahora no se han esclarecido los motivos de este crimen puesto que al médico no se le conocían enemigos. De acuerdo con el gobernador de Táchira, todo esto configura un cuadro de sicariato y grupos violentos que impactan a la región y que obligan a llamar la atención de quienes tienen la tarea de cuidar la frontera, que es la FANB.
El problema con la FANB —señala Pérez Vivas— es que está dedicada a muchas tareas excepto la que le corresponde por mandato constitucional, que es el cuido de nuestras fronteras. El gobierno, cuando tiene alguna crisis, trata de resolverla colocando funcionarios militares al frente. Si hay una crisis por lluvias, se crean estados mayores constituidos por altos militares.
Por un problema de salud, se ordena la intervención de hospitales y se colocan generales al frente. Vemos a militares metidos en todo, excepto garantizando la seguridad de la población venezolana. Tampoco hay inversión ni inteligencia. Se ha desmantelado la policía científica. El gobierno central, con la intervención que acaba de hacer a la directiva del Cicpc, reconoce el drama que tenemos: una policía científica que no contó con un programa de profesionalización, de modernización de equipos. Es una policía que a veces ni papel tiene, al momento de introducir una denuncia. Eso explica en parte la impunidad del crimen.
El gobernador aseguró que la policía del Táchira hace el mejor esfuerzo posible en medio de sus graves limitaciones. Recordó que este cuerpo policial, igual que las demás policías estatales, fue desarmado por el gobierno nacional. Los efectivos policiales sólo cuentan con revólveres, lo cual limita su operatividad. Las policías regionales fueron despojadas de sus equipos de armas largas, pues se estableció que la PNB va a cumplir las funciones de rescate que antes estaban en manos de los cuerpos regionales. Pero el detalle radica en que la PNB aún no tiene alcance nacional. Y, mientras tanto, los efectivos policiales tachirenses están limitados frente a grupos con armamento de mayor calibre.
El número de policías en el Táchira es extremadamente inferior a las necesidades de ese estado: tienen 3 mil efectivos cuando hacen falta 15 mil. De esos 3 mil, ya hay 700 en edad de jubilarse. Hay un grupo de policías en trabajo de custodia de instalaciones. Y hay policías que, como ocurre normalmente, se enferman o están de permiso. Eso reduce a 800 o 900 el total de policías realmente activos para cuidar a una población de 1.350.000 personas en el estado.
Una de las políticas más dañinas, impulsada por el gobierno nacional, ha sido el cerco a los gobernadores con postura ideológica diferente a la del Ejecutivo. Cada vez que los gobernadores de oposición se reúnen y examinan el cuadro general, se encuentran con que no hay ningún tipo de coordinación o diálogo en ninguna de esas regiones, porque las autoridades tienen órdenes expresas del presidente de no colaborar con las autoridades elegidas por sufragio popular en cada una de las regiones. Eso convierte a los altos funcionarios de la FANB en voceros político partidistas.
De acuerdo con Pérez Vivas, la relación con Colombia es una relación de muchas apariencias. No es realmente productiva porque en la frontera la situación sigue siendo igual a como estaba antes de la restauración de las relaciones. El comercio se mantiene exactamente igual. De todos modos, el gobernador prefiere un clima de apariencias antes que el clima de tensión que había antes. Por eso, hace votos para que en esa relación haya tranquilidad porque cuando hay una situación de tensión, la primera carne de cañón es el pueblo tachirense.
Recordó que él estuvo mucho tiempo en la mira del alto gobierno por abogar por recuperar las relaciones con el vecino país e incluso hubo insinuaciones de que se le iba a investigar por haber viajado con frecuencia a Colombia. Añadió que el gobierno trata de crear un complejo porque se tiene una visión hacia Colombia, lo cual es normal por la cercanía geográfica, cultural e histórica. Lo cierto es que el comercio que el Táchira vivió, donde se intercambiaron US$ 7.000 millones en algún momento, está en el suelo y ahora hay más de 10 mil desempleados en la frontera, como consecuencia del deterioro de esas relaciones.
Dicho todo lo anterior, César Pérez Vivas asegura que desde la presidencia puede impulsar la solución a muchos de los dramas que vive el país, comenzando por el drama del centralismo, que está liquidando a todas las regiones. Sostiene que desde el alto gobierno hay una obsesión en invadir la esfera de las competencias regionales. Y los gobernadores pierden demasiado tiempo defendiéndose de todas las agresiones.
Por eso, el gobernador y precandidato quiere ser un presidente que se siente a trabajar de manera respetuosa con todos los sectores de la sociedad, buscando los aportes que cada quien puede hacer para enderezar el país, en vez de perder tiempo en esta confrontación en que el presidente Chávez ha sumido al país.
César Pérez Vivas aseguró tener la convicción de que estamos en la ruta para lograr el cambio democrático que Venezuela requiere. Se tiene el tiempo para consolidar la plataforma electoral y ganar las elecciones presidenciales. Siente que los venezolanos están ya agotados de la polémica, de destruir la nación. Están apostando a un cambio, en la medida que los dirigentes políticos de oposición trabajen en una misma dirección para lograr una victoria contundente el 7 de octubre de 2012.
Aseguró que va a unir a toda Venezuela. Reiteró que los venezolanos estamos en condiciones de ganar las elecciones. El compromiso de todos —y el de él en lo particular— es que, si bien es cierto que tiene la tarea de responder por su región, está comprometido a trabajar por aquel que resulte electo en las elecciones primarias.
Sobre la polémica surgida alrededor de la intervención del Hospital Central de San Cristóbal, César Pérez Vivas afirmó que la salud ha sido prioritaria en su gestión, no solo en lo relativo al hospital sino en toda la red de salud tachirense. Indicó que todos los hospitales quedaron en la ruina al final del mando de Ronald Blanco La Cruz, que se dedicó a lanzar una suerte de ministerio paralelo de salud.
Pérez Vivas sostiene que cuando llegó a la gobernación, el Hospital Central estaba prácticamente cerrado: no había Maternidad, no había servicio de quemados, no había aire acondicionado en las instalaciones, el suministro eléctrico del hospital estaba destruido. Y los recursos del estado fueron invertidos en recuperar varias áreas del hospital. Se colocaron plantas eléctricas, ascensores, montaron el sistema de cableado de la red interna. Se puso en funcionamiento la maternidad, que había quedado en obra destapada. Hoy en día se tiene la mejor maternidad del occidente del país. Ahora ese hospital tiene operativas la unidad de quemados y la de nefrología. Se reparó el tomógrafo y se creó la unidad de cuidados cardiovasculares.
Quedaban 2 o 3 áreas por arreglar, que fueron las que el ministerio de salud intervino. Pérez Vivas denunció que «le han caído a porras» a pisos que no necesitaban intervención alguna, con la intención de aparentar que se está trabajando. Pero dejó claro que mientras el gobierno del estado tenga el compromiso de administrar el hospital, hará todo el esfuerzo a su alcance para cumplir ese compromiso como hasta ahora.
El gobernador tachirense señaló que lo fundamental para la nueva etapa que el país va a transitar después del 7 de octubre de 2012 y luego de que la unidad alcance la victoria, será la del respeto y la convivencia entre todos los sectores de la sociedad, y el respeto a las leyes y la Constitución. Para él lo importante será la solución de los múltiples problemas del país, para lo cual se requiere del consenso de todos los venezolanos. Por eso, en primer lugar, es necesaria la reconciliación de los venezolanos.
Se le preguntó si se inscribiría a las elecciones primarias aún si no se resolvían las dudas en Copei, que baraja 3 nombres para elegir al candidato único de ese partido. Pérez Vivas respondió: «Yo me inscribo si mi partido me inscribe».
Y, para concluir, se le preguntó —en calidad de abogado constitucionalista que es— por la permanencia de Hugo Chávez en el exterior. Aseguró que el mandatario debería regresar hoy al país porque está sin autorización para pasar más de 5 días fuera del país.
Aseguró: «Yo soy un soldado del cambio». Reiteró que su principal objetico es cambiar la realidad del país.
Carlos Blanco
El analista político y columnista Carlos Blanco comenzó su análisis del panorama político con un hecho puntual, ocurrido en las últimas 24 horas: ayer, el procurador Carlos Escarrá dijo que el Estado podría pagar hasta US$ 6.000 millones a la transnacional petrolera Exxon. Esta cifra difiere sustancialmente de la anunciada por el ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, quien habló de un arreglo de US$ 1000 millones a favor de la Exxon, cuando en realidad el reclamo es superior a los US$ 20.000 millones.
Aparte del hecho de que la diferencia de US$ 5.000 millones entre las dos declaraciones va a terminar saliendo del bolsillo de todos los venezolanos, el hecho es que esto manda un mensaje a la empresa con la que el país está litigando: el problema de fondo es la anarquía que existe en este momento dentro del estado venezolano.
El gobierno está en estado de anarquía debido a la naturaleza del régimen que tenemos. Este es un régimen en el cual el presidente de la República concentra todo el poder. Hugo Chávez ha significado un personaje que no solo resuelve los temas de carácter nacional sino que resuelve lo del poder Ejecutivo, el poder Legislativo, el poder Electoral, la Contraloría General, la Defensoría del Pueblo. Resuelve, además, lo que hacen los gobernadores afectos al gobierno central, está todo el día en la televisión diciendo qué hay que hacer aquí y allá. Incluso hubo un ministro —ahora opositor— que alguna vez dijo que para saber las líneas políticas del gobierno había que oír a Hugo Chávez todos los domingos.
Un presidente que concentra tanto poder, en este momento no está a tiempo completo en sus funciones por estar enfermo. El presidente Chávez no está en condiciones de ejercer el mando que ejercía hasta hace un par de meses. Esto es una realidad, independientemente de las especulaciones sobre su salud. Ese tipo de presidente que tuvimos hasta hace 2 meses no es el que tenemos ahora. Y los demonios se soltaron.
Cada cual anda por su lado porque nadie acepta la jerarquía de otro. Elías Jaua es vicepresidente ejecutivo pero no ejerce el comando que suple la ausencia de Hugo Chávez. Estamos en una situación de dispersión institucional que en Cuba, por ejemplo, no ocurre pues alá hay dos instituciones sólidas que proveen liderazgo en el caso de la transición: el partido comunista cubano y las Fuerzas Armadas Cubanas. Raúl Castro es presidente del consejo de Estado y del partido cubano, por ser jefe de las fuerzas armadas.
En Venezuela, Hugo Chávez no propició la creación de instituciones sólidas. Aquí no hay ninguna institución que pueda suplir liderazgos. De tal manera que la ausencia de Chávez ha creado en la práctica un vacío de poder. Esa situación es particularmente grave.
Hay mucha preocupación, por razones diversas, dentro de las filas del chavismo. Carlos Blanco ve dos tendencias básicas: una, en el campo civil, de los radicales de izquierda, dentro del gobierno, que dicen que esta revolución necesita continuar con los mecanismos y medios que haya que usar, así no sean convencionales u ortodoxos. Es el ejemplo de lo que dijo Adán Chávez en su momento. Uno podría decir que se trata de fanfarronadas, pero cuando un jefe político dice eso, lo que hace es lanzar una voz de mando hacia abajo.
De ese mismo lado, hay un sector «gorila» militar de derecha, que está cuadrado con el chavismo porque le ha significado una cantidad de réditos de distinto orden. Algunos de esos oficiales han sido sindicados internacionalmente de estar vinculados a las Farc y, por esa vía, al narcotráfico. Esos personajes —refiere Blanco— tienen una actitud de que no pueden permitir, bajo ningún respecto, una sucesión hacia la oposición porque no tienen otra salida que no sea la justicia. En eso se aprecia otra diferencia respecto al gobierno cubano, que ha enfrentado el narcotráfico y ha intentado aparecer enfrentado a esa dinámica. Ha tomado medidas en distintas oportunidades.
Ese sector «gorila» es el que ha venido declarando que la FANB no acepta un comando distinto al de Hugo Chávez. Como la oposición democrática nacional e internacional respondió muy fuertemente a estos generales, ellos retrocedieron un poco y dijeron que no son quienes para reconocer o no unos resultados lectorales adversos a Chávez. Pero lo dijeron y esa actitud está allí.
Hay otro sector militar importante, los institucionalistas, y un sector de oficiales que ha simpatizado con Chávez y, en su momento, se sintieron honrados de que un oficial fuera presidente de la República. Ese sector ahora dice que acompañó al presidente como funcionario legítimamente electo pero no lo va a acompañar en una aventura. Son oficiales con un pensamiento institucional, así sea por conveniencia.
Y hay un sector del chavismo —mayoría para el invitado—, en la AN, en la dirigencia media de los estados, en la dirigencia local. Es un sector que dice "Vamos a funcionar como un partido político normal, porque somos mayoría. Si perdemos la presidencia, podemos ganar gobernaciones en diciembre, podemos generar liderazgos alternativos y normalizarnos dentro de la vida política"».
Es necesario decir que este sector chavista entiende que la transición comenzó antes de la enfermedad de Hugo Chávez. Hay una dinámica de cambio institucional porque el gobierno de Chávez está agotado. Es un gobierno cansado, totalmente ajado por las circunstancias, por los escándalos, porque nada le funciona, porque no puede hacer nada bien aunque quiera, por la ideología, las confrontaciones. Carlos Blanco enfatiza que aquí la transición ya comenzó.
Hay gente que piensa que una ausencia del presidente por su enfermedad, que deba ser suplido por el vicepresidente, crea inestabilidad para todo el país. Gente que asegura que no hay ningún liderazgo fuerte en el chavismo capaz de controlar sus propios demonios y la presión que vendría de la misma oposición para generar una llegada más rápida de las elecciones y generar condiciones libres y limpias. Eso podría provocar una conmoción adicional a las que ya tenemos y que pueden venir.
Carlos Blanco opina que si uno pudiera dibujar la historia tal como uno la desea, el mejor escenario para Venezuela sería que la oposición le ganara claramente las elecciones a Chávez y que éste se retire de la presidencia, derrotado por el mismo pueblo que alguna vez lo eligió, y se dedique a un liderazgo político, si su salud se lo permite.
Para Venezuela sería una tragedia que la ausencia precipitada de Hugo Chávez generara un mito histórico en el país, como ocurrió con Juan Domingo Perón en Argentina o el Che Guevara. Eso, porque deja unos «cables pelados»: lo que hubiera podido pasar si el presidente no se hubiera enfermado. Habrá quien diga que eso no le importa y quiere el cambio ya.
Para el invitado, el modelo económico socialista impulsado por Chávez se agotó: no hay plata para sostenerlo, no ha habido inclusión de los pobres y se ha generado exclusión de los que no son parte del gobierno. Ese modelo que prometía la inclusión se acabó. Las fuerzas democráticas, por otro lado, están agarrando un tono de madurez en relación con los procesos que el país está viviendo.
Con «fuerzas democráticas» Blanco se refiere a la sociedad venezolana. No hay que confundir la unidad de los partidos (que es importante) con la unidad de la sociedad venezolana, del sentir democrático venezolano, que se está juntando alrededor de la idea de un cambio político profundo que permita no solo reemplazar a Hugo Chávez sino reemplazar al sistema y los factores que permitieron que Chávez llegara al poder y se convirtiera en una esperanza.
Si vemos el reporte diario de los medios de comunicación, vemos que el país está en una situación de efervescencia donde la gente está defendiendo cosas fundamentales en la calle: el derecho a la propiedad, el derecho a manifestarse, el derecho a participar. Blanco advierte que el país que está en este momento oponiéndose al estilo de gobierno de Chávez no va a volver a su casa cuando haya transición. Ese país va a estar presente. La solución institucional para eso es la descentralización (no solo la de los estados) de la sociedad organizada, que se va a convertir en el actor fundamental social del cambio que viene.
Hay un cambio político en la oposición. Pero Carlos Blanco señala que el problema fundamental de hoy es una confrontación directa con el presidente de la República. Hay que confrontarse con Chávez porque representa aquello que las fuerzas democráticas niegan y quieren superar. Eso es un factor esencial en este proceso. En segundo término, hay que desarrollar la unidad de forma mucho más vasta. No se habla solo de la unidad de los partidos políticos, sino de la unidad en el seno de los partidos, puesto en que en estos momentos son confederaciones de grupos, tendencias. Blanco ve como fundamental que haya un proceso de unificación interna en los partidos.
Aparte de lo anterior, Carlos Blanco toca otro tema: Ha habido violaciones sistemáticas de los derechos de los ciudadanos con una elevadísima impunidad. El manejo de las emociones posteriores al cambio debe tener mucha sabiduría política. La justicia llega, así sea tarde. Hay unos procesos que a veces son muy lentos, que focalizan a los principales responsables para los que la justicia llega. Eso depende de cómo sea la transición.
Si es una transición pacífica, pactada, en la que no hay violencia, aparece un espíritu de los que llegan de no agitar demasiado las aguas, para establecer una normalidad, para que solo la cúpula transgresora ostensible de los Derechos Humanos sea juzgada y condenada. Lo que no puede haber es una cacería de brujas porque eso crea resentimientos muy difíciles de sanar.
Carlos Blanco cree que es un error pensar que con cualquiera se le gana a Hugo Chávez. La única posibilidad de derrotar a Chávez es con un candidato que pueda representar una confrontación directa con el presidente y pueda recoger el mundo independiente que sea canalizado para esta confrontación. Y para el invitado, el candidato con más condiciones de derrotar a Chávez desde ese punto de vista es María Corina Machado.
Ella representa en este momento la posibilidad de reunir, de dar al país un mensaje de principios, de valores, cosa que ya ha hecho. Ha sido valiente sin ser estridente y al mismo tiempo está planteando una posibilidad de aglutinar a distintos sectores del país. Un próximo gobierno no puede ser un gobierno de partidos. Eso, aun cuando haya una coalición. La representación de los ciudadanos es, en este momento, el valor fundamental. Y en ese sentido, Blanco cree que María Corina Machado representa ese valor.
Aparte de eso, Carlos Blanco señala que hay dos adversarios muy poderosos que deben ser derrotados en simultáneo: Hugo Chávez y el CNE, que es el instrumento de legitimación de Chávez. El RE y los dispositivos para actualizar el RE están siendo distribuidos en aquellas zonas donde Chávez tiene mayoría. En el estado Trujillo, por ejemplo, hay un promedio de 4.000 votantes por centro de inscripción. En Caracas ese promedio se eleva a 65.000 votantes por centro. Esto dificulta a los nuevos votantes caraqueños su inscripción y es un elemento constitutivo de ventajismo e incluso fraude.
El invitado concluye que el peligro más grande que el chavismo tiene es la descomposición total que le produce la ausencia de su centro de gravedad. Los dirigentes chavistas no saben adónde ir. Por contraste, la ventaja más grande de la unidad es la reunión de todo el espíritu independiente de Venezuela para que, junto a los partidos políticos, se elija a un candidato que represente a todos, y sea apoyado por todos (Globovisión en vivo).
Eva Golinger
En el programa fue discutido nuevamente el tema del reconocimiento del estado palestino, a propósito de la celebración de la Asamblea General de la ONU. La abogada venezolano – norteamericana, Eva Golinger, señaló que el veto de EEUU podía dar al traste con la solicitud del reconocimiento del estado palestino, pedido que a estas alturas se ha transformado en un clamor mundial.
Golinger calificó de «tibia» la postura del gobierno colombiano sobre el tema, al tiempo que dijo que era «hipócrita» el reconocimiento que el Consejo Nacional de Transición libio ha recibido dentro de la ONU. También se refirió a lo ocurrido durante el discurso del presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, cuando las delegaciones de EEUU y varios países europeos abandonaron el recinto como forma de protesta ante lo que decía Ahmadinejad. Para Golinger, esa es una reacción típica de EEUU y «sus aliados europeos», que se ha visto en el pasado, cuando Muamar Gaddafi hablaba en ediciones anteriores de esa misma Asamblea. La invitada asegura que la ONU se ha convertido en «una gran farsa». (VTV en vivo).
--