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lunes, 26 de septiembre de 2011

Hugo Chávez via telefonica en VTV

Hugo Chávez vía telefónica en VTV

 

Comienzo: 9:38 pm

Culminación: 10:11 pm

 

El presidente Hugo Chávez hizo un contacto telefónico con el programa Contragolpe, conducido por la periodista Vanessa Davies, que tenía como invitado al nuevo rector de la Unefa, el general (r) Jesús González González.

 

Chávez aprovechó para hablar de la situación en la frontera con Colombia, y varias pistas que —así dijo— ordenó volar en Apure, si bien dijo que esa no era la solución para combatir el narcotráfico en la zona. Señaló que toda la región desde Cararabo hasta Puerto Páez está casi abandonada, por lo que es necesario formar gente que ocupe esos territorios.

 

Para ello, el presidente señaló a la Unefa como un mecanismo de formación de recurso humano para lanzar proyectos de desarrollo en áreas específicas, que no serán únicamente en la frontera. Pidió crear unidades de desarrollo agrícola, tecnológica, medios de comunicación, que haya emisoras de radio en esos terrenos. Y volvió al tema del eje Orinoco Apure.

 

Insistió en que las universidades del gobierno, entre las que incluyó la Unefa, tienen que estar «cada día más engranadas con el proyecto nacional de desarrollo Simón Bolívar». Pidió al general González González dedicarse «con mucha pasión y entendimiento a eso, en conjunto con las unidades regionales, a trabajar conjuntamente con el consejo de ministros, los ministerios del ramo en engranar los planes nacionales con los planes de formación de las universidades tanto en pregrado como en postgrado».

 

Hugo Chávez aseguró que en el gobierno les estaba costando trabajo conseguir mano de obra para el campo y sostuvo que hay que formar «contingentes, miles y miles, y no solo de ingenieros y postgrados, trabajadores calificados, técnicos medios que se formen en 2 años, en 3 años y se vayan a trabajar y sigan estudiando además a distancia».

 

Agregó que tenía «un libraco» pensando ya y escribiendo ya con miras «al 2030. Esos son los horizontes de planificación para la construcción del socialismo bolivariano en el territorio venezolano».

 

Acerca de su estado de salud, Hugo Chávez señaló que desde la oposición se trata de generar incertidumbre en el pueblo luego, «de aprovechar mi enfermedad, esta enfermedad que me dio, desde el punto de vista político. Hoy me llegó, por cierto, una encuestadora que no es del gobierno, de esas que llaman Seijas, la última (…), se la mandé a Elías, por cierto (…). Esa es una encuestadora que no es nuestra, repito. Más bien ha trabajado para sectores de oposición (…). Ahí están los números de aprobación del gobierno, de lo que llaman popularidad del presidente, de lo que llaman intención del voto si las elecciones fueran hoy. Uf, la ventaja es grande. Según esa encuesta».

 

De acuerdo con Chávez, la encuesta de GIS XXI «en la que yo creo mucho más (…), creo que es gente seria (…) el doble de la distancia entre nosotros, nuestra candidatura y cualquier otra candidatura de la oposición de esta, de la derecha capitalista y burguesa». Se refirió a Oscar Schemel, presidente de la empresa Hinterlaces, quien dijo que las «reacciones de los opositores frente a cifras favorables a Chávez son la negación, el odio, la rabia, la evasión, la descalificación en extremo, respuestas excesivamente pasionales». «En fin, hay un empeño de utilizar esta coyuntura de mi salud para tratar de quebrar la tendencia», señaló el presidente.

 

Reiteró: «Vamos a ganar de punta a punta, lo cual no significa que ya ganamos. Hay que trabajar muy duro. Y hay que incluso alargar o incrementar esa distancia, como los buenos caballos».

 

Según el mandatario, desde la oposición están aplicando tácticas de guerra psicológica, tienen «asesores gringos, ases venezolanos y les recomiendan, pues. Y ellos lanzan cualquier cantidad de cosas (…). Vienen manejando estas tesis de que yo estoy grave, de que me fui otra vez a Cuba (…). Yo estoy aquí en Miraflores. De aquí no he salido desde el que día que llegué, el jueves y he estado trabajando, por supuesto descansando, por supuesto en tratamiento (…) Me he puesto a estudiar el tema médico para explicarlo yo mismo. Los glóbulos rojos, los glóbulos blancos, la oxigenación del cuerpo (…). Uno tiene que andar a veces pasito a pasito».

 

El jefe de estado prosiguió en su crítica a la oposición, que tiene —según él— el empeño de retarlo como para que salga a demostrar que está bien o rompa su ritmo de recuperación. «No lo voy a hacer. Pierden su tiempo». Sostuvo que estaba alimentándose como debe alimentarse, durmiendo lo que debe dormir, trabajando lo que debe trabajar, «oyendo una musiquita, relajando el alma, el espíritu, pero estoy bien, me siento bien y estoy seguro, con el favor de Dios (…), seguiré mejorando hasta que pase del presidente convaleciente al presidente de primera fila otra vez, de la primera fila de batalla, en los próximos meses. Eso no va a ser de un día para otro».

 

Dijo que se la pasaba sacando cuentas para garantizar el cierre del ciclo administrativo del año, tras lo cual anunció que aprobó la nacionalización, ocupación temporal y expropiación de Conferry: «Ya basta. Eso es un desastre, los ferrys de Conferry. Vamos a nacionalizar eso, vamos a poner operativos todos esos buques, la seguridad de nuestro pueblo, de nuestra gente que viaja para Margarita, el turismo, es muy importante».

 

Cambiando de tema, el presidente informó que había ordenado una investigación a fondo en torno a los dos incidentes que se produjeron hoy, primero con un avión de Aeropostal al que se le desprendieron los dos motores traseros y, después, con una aeronave de Aserca, que tuvo que aterrizar en Puerto Ordaz, de donde había despegado previamente con destino Caracas.

 

Informó que aprobó Bs.F 150 millones para el estado Sucre, para honrar compromisos laborales con la policía del estado. A pesar de eso, reiteró que había que luchar contra el despilfarro y denunció que a veces hay nóminas infladas: «Mira lo que estamos consiguiendo en San Cristóbal, en el hospital intervenido. Gente que cobra pero un platal y no trabaja en el hospital. Y después el gobernador anda diciendo que no le damos la plata».

 

También autorizó el acto de entrega de abanderamiento a la selección venezolana que parte a Guadalajara, México, a competir en los juegos Panamericanos.

 

A petición de la periodista, el presidente ofreció más detalles sobre la expropiación y posterior rehabilitación de Conferry: «no me atrevo a adelantar plazo, pero sí Elías está al frente de eso. Y yo estoy seguro que en pocas semanas tendremos ya un plan, aquí tengo el diagnóstico, es que ya lo tenemos. Sabemos dónde están los ferrys dañados, arrumados por allí, qué es lo que tienen. Además los precios que le cobran a la gente ahí, que no tienen nada que ver con los costos verdaderos».

 

El mandatario tampoco rehuyó hablar de Guyana, que es —palabras textuales— un tema sensible tema: «Nosotros no podemos manejarnos con la irresponsabilidad con que se manejan los lacayos del imperio, que andan buscando cómo generar conflicto (…). Hay que mantener la paz y siempre buscar y lograr los caminos de la paz en el arreglo de cualquier controversia. Sabemos el diferendo que tenemos y la zona en reclamación con Guyana. Lo hemos conversado en distintas ocasiones con los distintos gobiernos que ha habido en esa hermana república desde que yo estoy aquí».

 

Precisó que la primera personalidad de estado que recibió, una vez posesionado como presidente en 1998, fue la viuda de Cheddy Jagan. «Desde entonces comenzó una relación constructiva que se ha mantenido ahora con el presidente [Barrat] Jagdeo». Aseguró que, desde que se conocieron los movimientos en Guyana, le dijo al canciller Nicolás Maduro que había que andarse con pies de plomo, con profesionales de la Cancillería, que tienen mucho tiempo, junto con algunos militares en situación de retiro.

 

Reiteró que el tema de Guyana no se trabaja con «la politiquería barata de estos señores de la derecha venezolana. Algunos incluso clamando que mandemos los Sukhoi o los tanques, que para qué compramos (…), son las mismas voces de los mismos sectores que aquí estaban planificando una guerra con Guyana. A nosotros nos estaban metiendo en la cabeza, por allá por los años 70 y 80, de que había que ir a recuperar aquello y que la única forma era una guerra (…) Y eso era manejado por el Pentágono porque se quería sacar de allá a Forbes Bornhand, un presidente socialista (…). Todo eso está hasta documentado (…). Ahora nosotros estamos haciendo lo correcto. Ahí tenemos un buen oficiante. Nos hemos dirigido a él. Yo autoricé, como el jefe de estado que soy, al canciller para emitir un comunicado, entregar una nota al gobierno de Guyana, fijando nuestra posición, nuestro desacuerdo con algunas acciones que ellos tomaron».

 

Antes de despedirse, el presidente recordó que para el próximo año venía la Misión 7 de octubre: «10 millones de votos. Más nada» (VTV en vivo).



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