viernes, 16 de marzo de 2012

Hugo Chavez en cadena a su regreso de La Habana

Presidente Hugo Chávez arriba al país luego de recibir tratamiento en La Habana, Cuba

 

Inicio: 8:01 pm

Culminación: 8:54 pm

 

Aunque la cadena comenzó a la hora indicada arriba, el presidente Hugo Chávez tardaría varios minutos más en salir del avión. Tomó la palabra a las 8:19, dando un saludo «a mi amado pueblo (…), buenas noches a la patria toda». En su saludo no dejó por fuera al vicepresidente Elías Jaua, los ministros, generales y almirantes del alto mando militar, el gobernador de Vargas, oficiales y cadetes.

 

En un tono quizá sobrecargado de sentimentalismo y giros poéticos, dijo que era imposible no sentir —cada vez que retorna a la patria— «una especie de galopar indómito que surge de lo más profundo de las entrañas y nos desborda y se desata hecho sentimiento». Una vez más lo ha sentido, según dijo, al tocar de nuevo tierra venezolana.

 

Esta nueva etapa de lo que llamó «el eterno retorno, el retorno, el círculo», después de 21 días de ausencia física de territorio venezolano viene convertida —así lo dijo— en una oración, un canto y una oración a Dios, a Cristo, «Jesús, mi comandante», una oración del alma, de agradecimiento, de fe, de amor, de esperanza, «en esta batalla que nos ha correspondido dar. Una más, ¿quién dijo que este camino iba a ser fácil?».

 

Hugo Chávez dijo, sintiendo ese galopar indómito de sentimientos patrios, que elevaría una oración que no era solo suya sino colectiva, «que comparto con nuestro pueblo, de fe, de esperanzas renovadas en esta batalla por la vida, esta batalla por la patria, esta batalla para continuar haciendo realidad, precisamente, el proyecto de Jesús, mi comandante». Dijo, como en oportunidades anteriores, que los hijos de Bolívar somos hombres de las dificultades, pueblo de las dificultades.

 

El mandatario comentó haber firmado unas cartas esta mañana en La Habana, una de las cuales era para el cardenal de la capital cubana y otra para el nuncio apostólico acreditado en la isla, en agradecimiento por la misa que ellos dos condujeron junto al pueblo cubano, pidiendo a Dios por su salud, a la virgen de la caridad del Cobre, a la virgen de Coromoto. Allí —aseveró— se despedía de «estos dos eminentes hombres de nuestra iglesia» diciendo que con Cristo, con él y en él, «viviremos y venceremos, y haremos realidad el sueño de Jesús, el proyecto de Jesús mi comandante, aquí en la tierra».

 

Este retorno viene convertido en un canto «en el viento que bate la bandera, un canto de amor, porque esta batalla y esta nueva etapa de esta batalla contra la adversidad, esta nueva batalla es precisamente, o ha sido, como un gran dinamo generador de cada día más sentimientos de amor. Un canto de amor que comparto desde mi corazón con todos ustedes, queridos venezolanos y venezolanas. De amor por esta patria, de amor por este pueblo, de amor por ustedes». Esa es la fuerza que —aseveró— le seguirá sosteniendo en la lucha por la vida para seguir construyendo la patria del amor.

 

Este nuevo retorno también viene cargado, según dijo, de un sentimiento de reconocimiento y agradecimiento al pueblo venezolano y a su gabinete de gobierno. Aseguró estar «desbordado de orgullo patrio, de sentimientos positivos, de mirar desde allá cómo el pueblo venezolano sigue junto a su gobierno, desplegado en la lucha, construyendo el proyecto nacional Simón Bolívar, haciéndolo concreción, haciéndolo realidad en todo el frente, en lo social, en lo político, en lo económico, en lo moral, en la lucha de todos los días». Inspirado, agregó: «Si yo pudiera convertir mi corazón en una especie de condecoración, si yo pudiera lograr que el pueblo venezolano todo encarnara en un ente físico solo, le pondría de mi corazón, de mi pecho esa condecoración de orgullo en el pecho de Venezuela, pueblo grande, pueblo sublime, pueblo heroico que ha venido dando demostraciones de sabiduría».

 

Dijo tener motivos de sobra «para que un hijo del pueblo profundo», como se catalogo a sí mismo, se sienta orgulloso de ese pueblo padre. Dijo haber visto batallas hermosas en la agricultura, en las grandes Misiones. Envió reconocimientos a sus ministros por su despliegue en la batalla por la educación, la salud, la vivienda, junto al pueblo, los consejos comunales y el poder popular.

 

Agregó que lo más que hay que cuidar no es siquiera lo logrado en la última década, «sino lo que vamos a lograr en esta década que va corriendo y en la próxima década, en esta que va a concluir en el 2020, y en la próxima del 2021 al 2030. Son esos 30 años, las 3 primeras décadas de este siglo, las décadas del renacimiento que ya ocurrió, del crecimiento y la consolidación nacional de la patria independiente, libre, grande, potencia socialista. Y luego, la patria seguirá creciendo. Yo siento que Venezuela crece cada día más». Sostuvo que los avances son impresionantes en todos los órdenes y seguirán creciendo y avanzando, «echando abajo la herencia nefasta del capitalismo de la IV República, de los 100 años de soledad y más que a nuestro pueblo le tocó vivir».

 

El presidente también aseguró haber estado pendiente «de la agenda apátrida, de la agenda opositora, de la agenda de la derecha». Señaló que ha venido recrudeciéndose la agenda del miedo. Criticó al gobernador de Carabobo, Henrique Salas Feo, por haber cometido «un alto acto de irresponsabilidad que raya en lo criminal», al decir «que toda el agua que consume el pueblo venezolano en el centro del país está contaminada (…). Ese gobernador tendrá que asumir su responsabilidad porque está usando la mentira para tratar de generar miedo». Acusó a los medios de comunicación de estar «jugando a la incertidumbre, al terror. Creo que están cayendo en un peligroso desespero; por eso llamo al pueblo a mantener la calma, la madurez, el buen tino y el buen juicio».

 

El mandatario nacional aseveró que la derecha se ve perdida ya, a pesar de que faltan 6 meses para las elecciones y «lo que se respira en la calle es la victoria bolivariana del 7 de octubre, eso lo dicen hasta las piedras; pregúntenle a las piedras, pregúntenle al Arauca a ver qué dice, al Orinoco. No van a poder con nosotros, ni que hagan lo que hagan». Insistió en que hay que neutralizar ese miedo y aseguró que Venezuela será la patria de la paz, del amor, la patria feliz. «Nadie nos va a sacar de ese camino».

 

Comentó que después de la operación del 26 de febrero, en estas dos semanas ha estado «en un proceso de franca recuperación y seguimos en recuperación, debo continuar (…) con mucha disciplina en ese plan de recuperación física, pero debo decirles que me siento bastante recuperado (…) en todas las funciones biológicas, en todas las funciones del cuerpo, la alimentación, el peso recuperado, el ritmo poco a poco lo voy tomando de nuevo».

 

Anunció, en su despedida, que mañana a mediodía estará en el balcón del pueblo, desde donde hará análisis y lanzará lineamientos políticos generales de la gran estrategia. Se despidió recitando los versos iniciales de Venezuela: «Llevo tu luz y tu aroma en mi piel / Y el cuatro en el corazón. ¡Qué feliz de estar aquí de nuevo en tierra venezolana!» (Cadena Nacional).

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