martes, 14 de febrero de 2012

Discursos de Aveledo y Capriles en acto de proclamacion

Ramón Guillermo Aveledo dio inicio al acto de proclamación de Henrique Capriles con un discurso que comenzó así: «Venezuela nos une. Aquí estamos, unidos como lo prometimos porque siempre hemos cumplido lo que hemos prometido. Aquí estamos todos juntos, como lo prometimos y cada promesa hecha la hemos cumplido. Y prometimos que el voto en las primarias de la unidad nacional sería secreto y sería seguro, y cumplimos».

 

»La campaña terminó. La de las primarias, por supuesto. Comienza ahora la camp por la unidad nacional. Gracias, Pablo Pérez. Gracias a María Corina. Gracias a Diego Arria y a Pablo Medina por la campaña que han hecho, que nos hace a todos sentirnos orgullosos. Qué bueno para Venezuela saber que cuenta con ellos. Me tentó decir, como en la gaita, que estamos juntos todos, sin rencor. Pero esa es una canción para terminar y la que cantó el pueblo venezolano (…) y la que cantamos hoy, haciéndole coro al bravo pueblo, es una canción para empezar. Estamos todos juntos para empezar un camino, detrás del liderazgo que los ciudadanos han elegido libremente para conducirnos dentro de las reglas acordadas y cumplidas con la responsabilidad bien puesta».

 

»Venezuela nos une. La unidad es una manera de asumir a Venezuela, como una sola. De cada venezolano y de cada venezolana».

 

Aveledo agregó en su discurso que la unidad es una manera de entender a Venezuela y eso es lo que algunos no entienden. Unos creen que el país es un botín, mientras otros la ven como un campo de batalla, mientras que Venezuela es un espejo para compartir y una oportunidad para crear una sociedad nueva entre todos. Garantizó que los problemas se superarán entre todos, así como las diferencias. A Venezuela la entendemos unida y para entenderla estamos unidos, dijo el secretario ejecutivo de la MUD.

 

Venezuela nos necesita a todos y todos estamos, llamados a servirle con lealtad, generosidad y con entrega al futuro mejor que nos merecemos. Estamos juntos pero no solos: convocamos al pueblo entero a esta tarea. Venezuela no es un nombre ni un solo partido político ni todos los partidos políticos o las organizaciones sociales juntas. Venezuela es más que eso, de acuerdo con las palabras de Ramón Guillermo Aveledo: es una realidad que nos duele y nos conmueve, y que admiramos. Más allá de eso, Venezuela es un sueño que nos inspira, una tarea que nos estimula y un reto que nos invita.

 

Esa Venezuela que nos une —prosiguió Aveledo— libró el domingo pasado una nueva batalla de La Victoria y dio forma a un nuevo Día de la Juventud. Tres millones de venezolanos salimos a votar ese día, en pacífica, alegre y serena batalla cívica ante el poder arrogante que se cree invencible, para que nunca más un joven venezolano tenga que morir por la violencia, como ocurrió en Maracay, con Arnaldo Espinoza. Tres millones de venezolanos salimos a votar para que en los campos de la paz y la prosperidad sembremos un futuro de seguridad y oportunidad a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos.

 

200 años después de la batalla de La Victoria, debemos decir que escuchamos la voz del pueblo, que la acatamos y aquí estamos, unidos en un proyecto y bajo una bandera, en torno a Henrique Capriles Radonski, electo el domingo, y que hoy será proclamado por la Comisión Electoral de las primarias como candidato presidencial de la unidad nacional.

 

200 años después —hiló el secretario ejecutivo de la MUD—, como parte de la misma historia de la busca de la libertad por parte del pueblo venezolano, retumban las palabras de José Félix Ribas: Necesario es vencer. La jornada cívica del domingo fue un anticipo de la Venezuela que viene. Reinaron la libertad, la paz y la esperanza. Hubo un orden espontáneo, se respiraba futuro y cooperaron, sin recelos ni prejuicios, los miembros de mesa y los testigos de los candidatos, los funcionarios del CNE y los efectivos de la FANB. Como dijo Ramón Guillermo Aveledo, cuando uno aprecia el comportamiento serio, profesional e institucional de los integrantes de la FANB en esa celebración ciudadana, no solo ve un desmentido concreto y práctico a quien irresponsablemente presume de ser su dueño, sino que provoca parodiar el cantar de Mío Cid para decir: «Qué buenos soldados serían si tuvieran buen comandante». Ese segmento del discurso del secretario ejecutivo de la MUD fue uno de los que arrancó los aplausos más fuertes de la noche.

 

Aveledo aseguró que Henrique Capriles Radonski tiene el mandato del pueblo de ser un gran, digno y ejemplar comandante en jefe de la FANB, como lo dice la Constitución, al servicio de la nación y no de personalidad o parcialidad política alguna. Capriles recibe un mandato; como diputado, alcalde y gobernador de estado, ha demostrado que sabe honrarlo. El secretario ejecutivo de la MUD rechazó dar consejos a Capriles porque  «él sabe que hacer». La voz del pueblo se escuchó fuerte y clara. Nuestro deber es también claro: estarán a su lado y se convocará a todo el país. «Juntos haremos posible el cambio que quiere y merece Venezuela», sentenció Aveledo.

 

En octubre elegiremos presidente de la República. En diciembre, los gobernadores. En abril de 2013, alcaldes. Ya tenemos nuestros candidatos para todo eso. La Unidad está comprometida con la descentralización. Vamos paso a paso: lo primero es la presidencia. Vamos a concentrarnos en el primer objetivo, vamos por la presidencia para salvar la descentralización.

 

Tras las palabras de Teresa Albánez y la posterior entrega del documento que le acredita como candidato unitario, Henrique Capriles Radonski tomó la palabra entre aplausos emocionados del público reunido en el CIEC y dio las gracias a los ex precandidatos, con especial mención a Leopoldo López.

 

El primer contraste notable entre Capriles y Hugo Chávez radica en que el candidato de la unidad leyó su discurso. El segundo contraste tuvo que ver con la duración de ese discurso: 15 minutos. El candidato comenzó por decir que ganó el futuro, ganó la esperanza, ganó el progreso. La unidad se hizo más fuerte porque quedó claro que son muchas más las cosas que nos unen que aquellas que nos separan.

 

De acuerdo al candidato elegido en las elecciones primarias, hemos elegido un camino que requiere el esfuerzo el compromiso y la confianza de todos, de los que votaron, los que no y de quienes seguirán sumándose al camino del progreso. El domingo se vivió una fiesta popular, de participación. El contraste está muy claro, de acuerdo con Capriles: de un lado, el pueblo diciendo que es tiempo de seguir adelante. Del otro, un gobierno que se aferra al poder y utiliza al poder judicial para amenazar y meter miedo. Al gobierno le pidió que no se equivoque, porque el poder es un préstamo que el pueblo da y tiene fecha de vencimiento.

 

Advirtió que mientras más abusen del poder, mayores serán las ganas de los venezolanos de poner la mirada en el futuro para seguir adelante. Capriles le dijo al gobierno que nunca iba a poder expropiar el voto del pueblo, la esperanza ni la fe ni el futuro. Estamos unidos para progresar, avanzar y crecer. El progreso nos incluye y necesita a todos. Hasta ahora, fuimos parte de una competencia electoral. A partir de ahora, de acuerdo con Capriles, tenemos el compromiso de construir el mensaje, con el objetivo de lograr que los venezolanos tengamos una vida mejor. La unidad es algo mucho más grande que ponerse de acuerdo los candidatos y los partidos políticos.

 

Con el voto, el país dejó claro que quiere seguir adelante. Somos un pueblo con más futuro que pasado y por eso no podemos quedarnos mirando hacia atrás. Los venezolanos dijeron que no están conformes con el presente ni con el pasado que hemos vivido. Los venezolanos se merecen más; tenemos demasiados años escuchando que estamos en crisis. Es tiempo de trabajar para solucionar la crisis. El camino que Capriles propone es más compromiso y menos poder, justicia y sin privilegios ni mentiras. Es abrir los ojos, los oídos y el corazón para escuchar y tomar en serio las necesidades del pueblo.

 

En palabras de Henrique Capriles Radonski, el compromiso es derribar todas las cercas que dividan porque estamos para construir puentes que unan los problemas con sus soluciones. La mirada está puesta en el futuro; hoy el camino se hace más grande y convoca a los que queremos una vida de tranquilidad y progreso. Capriles garantizó que es posible lograr esa vida y juntos la vamos a alcanzar. El camino elegido no necesariamente es el más fácil pero con frecuencia sucede que no siempre el camino más corto y fácil es el que lleva a donde queremos. El camino elegido requiere del esfuerzo, el compromiso y la confianza de todos, de los que votaron y los que no.

 

El gobernador de Miranda señaló que llegó el momento de abrir las puertas del futuro para poder vivir una vida donde solo se nos exija el esfuerzo sin importar nuestra manera de pensar. No será fácil pero dijo estar convencido del éxito. Somos muchos queriendo una vida mejor, dispuestos a poner el esfuerzo. Juntos tenemos la fuerza para superar el miedo y las amenazas. Tenemos las ganas para hacer realidad nuestros sueños. Cuando se hacen las cosas bien, pasan cosas buenas.

 

El objetivo —expresó el candidato presidencial— es lograr progreso para todos por igual, que todos tengan acceso a los bienes que son para todos. Son amigos de múltiples oportunidades y enemigo de los privilegios. Cree en el derecho de pensar por sí mismo. El gobierno —acotó— debe ser un orientador, no un controlador. El país debe tener una economía fuerte, con empresas que fabriquen muchos productos de la mejor calidad, para que haya progreso para todos por igual.

 

Henrique Capriles dijo en su discurso que tener programas sociales que ayuden a quienes lo necesitan es bueno, pero lograr que en cada familia haya al menos una persona con empleo de calidad es aún mejor. Para eso, es necesario que el esfuerzo privado y el esfuerzo público trabajen en equipo.

 

Como en otras oportunidades, Capriles prometió que el suyo será el gobierno de la educación. La experiencia en Miranda ha demostrado que la educación es una palanca poderosa para el progreso. Donde hay educación —insistió— hay futuro y nadie se queda atrás. Su gobierno será para todos, el autobús del progreso tienes sus puertas abiertas y ahí caben todos, sin requisitos ni exigencias. El compromiso es que nadie se quede atrás. Lo único que quedara atrás son los errores del presente y el pasado.

 

Hoy asume ante los venezolanos —así lo dijo— el compromiso de mantener la mirada en el futuro, sin mirar atrás o estar parados donde estamos hoy. El compromiso es luchar contra la injusticia detrás de los privilegios. Su compromiso es usar el poder sin egoísmo. Es no perder ni un minuto en conflictos, peleas y descalificaciones porque el pueblo gana poco con las discusiones y las peleas pero gana mucho al ponerse de acuerdo para acercar las soluciones a los problemas. Su prioridad será construir y sumar porque para avanzar debemos estar unidos. Juntos tenemos la fuerza para lograr lo que queremos. Su compromiso es que los venezolanos nunca más estén obligados a ponerse la franela de un color o inscribirse en un partido para ser tomados en cuenta.

 

El 7 de octubre tenemos una cita que nos compromete. Ese día tocará elegir entre el camino del progreso que queremos o el camino del socialismo, que el gobierno quiere para todo. El camino del progreso convoca a todos. La fuerza para recorrerlo está dentro de millones que sienten y piensan como uno. Juntos tenemos las ganas y la fuerza para hacer real ese camino. Tras esto, Capriles se despidió con un «Dios bendiga a nuestro pueblo» (Globovisión en vivo).



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