Rumbo a las Primarias. Área Económica
Precandidato: Diego Arria
Estos programas fueron conducidos por la periodista Jessica Morales, especializada en la fuente de Economía y Finanzas. Como ocurrió con el ciclo de superación de la pobreza, los precandidatos grabaron sus intervenciones el mismo día, sin posibilidad de que ninguno de ellos pudiera saber qué habían respondido los demás.
Mencione las 3 principales características que para Ud. debe tener un buen empleo.
Diego Arria comenzó por aseverar que la economía va rumbo al colapso y si no se la hace cambiar de rumbo pronto, él no podrá definir siquiera qué tipo de empleo es un buen empleo. No obstante, la primera característica enunciada pro el precandidato es que ese empleo pertenezca al sector formal. La segunda, que ese empleo ofrezca oportunidades y desarrollo. La tercera, que el empleo esté en un área competitiva. La cuarta, que le permita al empleado un nivel permanente de superación. Esas son condiciones fundamentales para el empleo.
¿Cuánto estima Ud. que debe ganar como mínimo un trabajador venezolano?
La canasta básica —reseñó Diego Arria— ronda los Bs.F 3.570. De manera que el salario mínimo debería estar muy cerca de ese monto, ya que se debe aspirar a que los venezolanos puedan adquirir al menos la canasta básica, sin incluir otros elementos fundamentales, como el mejoramiento de la calidad de la vida.
Arria agregó que todo está función de la productividad en general y de cómo se mueve la economía del país. Sin embargo, es probable que la economía —tal como está ahora— no pueda resistir este esfuerzo.
Según la última medición del INE, del mes de diciembre, en el país hacen falta cerca de 900.000 puestos de trabajo y el 44,8% de las personas que tienen un trabajo están en el sector informal de la economía. ¿Cuáles serán las 3 primeras acciones concretas que Ud. realizaría para crear empleo de calidad y sostenible en el tiempo?
Lo primero es la recuperación de la confianza. Sin esto, no será posible generar ese tipo de empleos. Lo segundo es establecer reglas de juego claras. Sin esas dos condiciones —advierte el precandidato— no se puede aspirar a mejorar la economía, que al final es un problema de confianza que en la actualidad ha sido vulnerada por el comportamiento político e ideológico del régimen que ha acabado con todo el sector productivo. Para Arria, esa es una política de estado en la que se busca sustituir el sector privado por los esfuerzos que pueda hacer, importando lo que el país debería estar produciendo.
¿Cuánto tiempo cree que le tomaría establecer esas medidas, en caso de que resulte electo presidente de la República?
Diego Arria reiteró —como en oportunidades anteriores— que mientras no saquemos el régimen de Hugo Chávez, será imposible modificar la situación de confianza en el país. Al iniciarse un nuevo gobierno, cuando se sepa de inmediato que hay reglas de juego claras, con otra orientación de gobierno, en menos de un año podría empezar a observarse un repunte fundamental de la economía.
En ese cambio, el precandidato sostiene que habría que renegociar mucho de los pleitos pendientes que Venezuela tiene pendientes fuera. «Eso será el primera indicador, al mundo, de que Venezuela va en otro rumbo», expresó Arria
Pregunta pregrabada en la calle, con el número 9: ¿Va a tener alguna tabla económica donde se pueda —según el nivel universitario— escoger un monto adecuado a la carrera o a la persona?
Para Diego Arria, hay que refundar el país porque hay distorsión en todos los sectores. Ahora no importa la preparación de la gente sino las conexiones que tenga con el régimen y en esa medida ira obteniendo oportunidades. El retorno de los valores de la meritocracia debe ser un elemento fundamental en la reorganización del Estado.
En el sector privado, mucho más estricto a la hora de seleccionar su personal, esto no sucede puesto que trabaja en función de sus propios intereses. En el sector público, en cambio, hay tan poco interés en los intereses nacionales que no importa colocar personas con o sin la formación académica adecuada.
Hay un grupo de venezolanos que se fueron del país, argumentando que no había oportunidades de trabajo. De llegar Ud. a la presidencia de la República, ¿cuáles serían las señales que verán para que quieran regresar a su patria?
Diego Arria sostiene que justamente los venezolanos que están fuera del país serán justamente los primeros en darse cuenta de la necesidad de que regresen, ya sea que hayan emigrado por no encontrar trabajo, por persecución política o por temor a vivir en el país debido a la inseguridad. Ellos son los primeros —así lo aseveró el precandidato— que pensarán en la instancia de cambio que Venezuela registre. La gente esperará un poco a ver si esas medidas de cambio son estables, desde luego. Reiteró que lo único que dará progreso al país será la generación de confianza y estabilidad, y añadió que los venezolanos que viven en el destierro quieren regreso, en su gran mayoría.
Del mismo modo, habrá otros venezolanos con posiciones políticas, económicas o empresariales fuera del país que serán parte de una especie de multinacional venezolana, que son factores con influencia en decisiones económicas internacionales y también son importantes para el progreso del país.
Se espera que el 1 de mayo de este año entre en vigencia una nueva Ley Orgánica del Trabajo. Una de sus propuestas es volver a la retroactividad de las prestaciones sociales. Del mismo modo, también se ha planteado la reducción de la jornada laboral. ¿Está Ud. de acuerdo con la concreción de estos cambios?
La jornada laboral no debe ser cambiada, según asevero el precandidato. Señaló, por ejemplo, a los sectores productivos del campo y cómo les afectaría una reducción de la jornada laboral, en el sentido de que no se podrían manejar bien los rebaños de ganado. En un país donde la mitad de la población está empelada en el sector informal, mas bien hay que buscar otras oportunidades de generación de empleo.
¿Qué le agregaría Ud. a la nueva Ley Orgánica del Trabajo?
Diego Arria criticó este instrumento legal, y lo calificó de rígido, y ese uno de los problemas que afrontan los mercados, la rigidez de las oportunidades de empleo. El precandidato señaló que esa ley —o lo que se sabe de ella— no estaba adecuada a la globalización, las nuevas demandas, la productividad. Esta más influenciada por consideraciones políticas que por consideraciones de competitividad y eso es fundamental para una Ley del Trabajo.
¿Considera Ud. necesaria la inamovilidad laboral?
No, porque crea una cultura que distorsiona la responsabilidad del trabajador con su empleo y eso genera una reacción igual por parte del empleador. La inamovilidad —al decir de Diego Arria— significa que no hay condiciones reales en la economía para permitir que esos trabajadores estén empleados.
Venezuela es la nación con la inflación más alta de América Latina. En 2011, los precios en el país subieron un 27,6%, mientras que el resto de las naciones de la región experimentó inflaciones de un solo dígito, con la excepción de Argentina. ¿Cuáles serían las primeras 3 medidas que Ud. aplicaría para controlar el alto costo de la vida?
Diego Arria señaló que la política económica de este gobierno entra en contradicción fundamental con los intereses de la calidad de vida de la gente. El control de la inflación es un tema central en la vida de las naciones y en eso, este gobierno ha sido el más descuidado. En compensación, es aplicada una política de importaciones, a un costo altísimo por la red de corrupción, por el gasto generado por un subsidio.
Mientras Venezuela no tenga un aparato productivo nacional, con incentivos, mientras no tengamos una política fiscal más disciplinada, que restrinja el gasto público y que tenga más sentido de responsabilidad en lo que significa gobernar, es imposible controlar los precios.
El control de los precios es complejo pero no indetenible. Si no se reúnen las 3 condiciones anteriores, más estímulos a la inversión, es imposible controlarla. La producción local va a contribuir a bajar el costo de la vida, así como un manejo irresponsable, no incompetente ni corrupto.
¿Cuánto tiempo le tomaría controlar la inflación en caso de ser electo presidente de la República?
El precandidato se excusó de responder esa pregunta con un plazo concreto. Aseguró, de todos modos, que eso tomaría el menor tiempo posible, con un mejor manejo de la política monetaria, un manejo serio de las reglas de juego, estabilidad y confianza, el proceso de generar confianza en el país. Ese proceso no es rápido y, en el caso de Venezuela, deberá ser acelerado lo más posible. Arria advirtió que no era un proceso en el que pudiera sacarse una varita mágica y reducir la inflación en un año o algo parecido.
Pregunta pregrabada en la calle, con el número 15: ¿Considera que el salario mínimo llena todas las condiciones para la subsistencia del trabajador venezolano? ¿Cuáles serían sus decisiones para aumentar ese salario mínimo para que sea más significativo?
El salario mínimo dependerá —acotó Arria— del desarrollo económico que el país alcance. Pero así como se apunta a un número de casas, también debe aspirarse a alcanzar un salario mínimo, que no sea equivalente a subsistencia. Ese salario debería permitir una mejor calidad de vida, que la gente tenga capacidad de disfrutar de la cultura, la recreación e incluso el turismo, sin tratar ese salario como un indicador mínimo. El salario mínimo tiene que ver, a su vez, con que se le mejoren las condiciones de vida y sus niveles de seguridad al empleado. Todo eso afecta.
De llegar Ud. a la presidencia de la República, ¿qué va a hacer con el control de precios?
El control de precios tiene que estar amarrado a un conjunto de políticas económicas en general. Y debe ser desmontado progresivamente. Ese proceso tomará su tiempo e irá acompasado a la capacidad de reactivar el aparato económico y productivo de la nación.
En diciembre pasado, según Datanálisis, el índice de escasez se ubicó en 23%. Según el BCV y el INE, ese índice se ubicó por encima del 15% en el mismo período. ¿Cómo pretende Ud. solventar las fallas recurrentes en el abastecimiento de algunos productos?
Para eso hay que intentar activar la economía nacional. Hay que rescatar todo el sector productivo que ha sido maltratado, saqueado. Se deben abrir las puertas a la inversión por parte de países que vengan a construir con Venezuela y no a llevarse los recursos del país, como ocurre con Cuba. En la medida que eso suceda, el proceso será más rápido. Venezuela tiene que ser un país abierto a las inversiones y oportunidades, que se han venido cerrando porque el gobierno quiere apropiarse de todas las oportunidades para controlar a la gente.
¿Mantendrá Ud. la red Mercal?
Arria declaró que no le gustaría mantener Mercal. Señaló, por el contrario, que hay que reactivar los mecanismos de producción y distribución privada de los alimentos. De hecho, recalcó que Mercal debe ser desmantelada con la mayor rapidez posible porque de lo contrario, el sector privado que aún es capaz de producir, tendría que abstenerse por razones ideológicas.
Según el estudio Valoraciones Sociales en Venezuela, realizado por el Centro Gumilla, 56,9% de los ciudadanos considera que en el logro del progreso de la comunidad no sólo debe participar el gobierno sino también la empresa privada. ¿Está Ud. de acuerdo con esto y, de ser así, como lo promovería?
Diego Arria elogió al Centro Gumilla y sus estudios sociales, al tiempo que dijo compartir plenamente la opinión reflejada en la pregunta. La manera más expedita de promover esa coordinación de esfuerzo es redefinir las reglas de juego y recuperar el imperio de la ley. Si tienen esas dos cosas y una ruta planificada en función de los intereses nacionales, con el fin de mejorar al país, esos esfuerzos podrán producirse, que es todo lo contrario de lo que se aprecia en estos momentos.
¿Qué incentivos va a ofrecer para a creación de grandes y medianas empresas?
Diego Arria acotó que las grandes empresas suelen requerir pocos incentivos, fuera de que se respete la ley y haya igualdad de oportunidades. Por el contrario, las pequeñas empresas son las que necesitan más apoyo. En el fondo, lo que el empresario pide es respeto a las leyes, a tener oportunidades que no sean vulneradas por el sistema judicial. En suma, un empresario pide libertad para poder comportarse.
Al mismo tiempo, el estado debe ser suficientemente fuerte como para garantizar la calidad de los servicios que ofrece a las empresas. El Estado debe, además, poder ser auditado democráticamente por una AN realmente independiente.
Según el último informe del estudio Monitor Global del Emprendimiento, Venezuela ocupa el quinto lugar en América Latina, y octavo en el mundo, en la actividad emprendedora temprana. Pero un importante número de esas empresas desaparece al poco tiempo de haber sido creadas. Díganos tres medidas que adoptará para promover el emprendimiento exitoso y sostenible.
Diego Arria dejó claro que un emprendimiento de esas características comienza por la formación del venezolano. Si se tiene una educación que no estimula la innovación, la capacidad empresarial, se irán creando ciudadanos que piensen que su única misión en la vida es tener un empleo del cual no salen más. Para el precandidato, a las universidades les toca la tarea de estimular de manera más activa esa capacidad de iniciativa personal.
Aparte de lo anterior, Arria comentó que existen países que adoptan políticas tales como la del capital de riesgo. Si eso no se suministra en Venezuela, va a ser muy difícil generar emprendedores. Recordó que los pequeños empresarios deben sortear gran cantidad de obstáculos debido al alto número de permisos y trámites para crear su propia empresa, que son un maratón.
Aparte de lo anterior, el precandidato resaltó que, según la publicación The Economist, el segundo índice de miseria es de Venezuela. Dicho de otro modo: la tasa de inflación, sumada a la tasa de desempleo, hace de Venezuela el país con el segundo peor índice de miseria, de entre un total de 92 países. Eso, para Arria, es un récord olímpico de miseria. En ese contexto se hace muy difícil tomar iniciativas, desarrollar o preservar empresas.
Pregunta tomada de Twitter, con el número 8: ¿Qué planes realistas propone para impulsar la producción nacional, y en qué materia considera que serían más importantes?
Hasta octubre de 2011, el departamento de Energía de EEUU informó que a Venezuela habían ingresado unos US$ 35.000 millones por concepto del petróleo. Sin embargo, el BCV sostiene que ingresaron US$ 89.000 millones. Diego Arria señaló que el BCV venía prestando a Pdvsa «de una manera muy deformante» casi US$ 36.000 millones. Y en los últimos meses del año pasado, el monto del préstamo se ubicó en US$ 7.000 millones.
Ha habido una desnaturalización del gasto público y una distorsión de la economía. Con estas inversiones, el Estado pudo haber desarrollado un sinnúmero de actividades, entre ellos el mejoramiento de la infraestructura nacional, el mejoramiento de los hospitales, del transporte público o de la vivienda. A cambio, esos recursos se han destinado al culto de la personalidad de Hugo Chávez, basado en el otorgamiento de dádivas y regalar dinero a otras naciones.
De llegar a la presidencia, ¿qué garantías ofrecerá a la propiedad privada de los venezolanos, independientemente de su actividad o estrato? Es decir, desde el dueño de un pequeño estacionamiento hasta el dueño de una gran hacienda
Se ha inventado un conjunto de modalidades de la propiedad para acabar con la propiedad privada por un proyecto político montado sobre el endiosamiento personal de Hugo Chávez que sobre el fracaso que es su proyecto político.
Es un principio fundamental que haya leyes permanentes y que no sean cambiadas las reglas de juego para garantizar el derecho a la propiedad privada. La propiedad privada es un elemento fundamental que debe caracterizar a la sociedad democrática venezolana. De hecho, ese es un tema que ni siquiera debería estar en discusión ni vulnerado como ha ocurrido en estos últimos años.
Las empresas estatizadas durante la actual gestión de gobierno —Cantv, Electricidad de Caracas y Agroisleña, entre otras—, ¿serían estatizadas nuevamente?
La Cantv fue estatizada, de acuerdo a Diego Arria, porque el estado quiere tener un mecanismo de control de las telecomunicaciones. Señaló que las comunicaciones juegan un rol muy importante para un gobierno cuya finalidad es ver cómo se llega a posesionar hasta del espíritu de los venezolanos.
De manera que Arria aseguró que él, como presidente, abriría un proceso de licitación internacional para que la Cantv vuelva a ser una empresa privada. El rol del Estado, insistió el precandidato, es verificar que los sistemas de telecomunicaciones sean utilizados adecuadamente. En cuanto a Agroisleña y otras empresas estatizadas, Arria señaló que el Estado ha sido absolutamente incompetente al manejarlas. Además el gobierno nos ha arriesgado a perder US$ 40.000 millones en arbitrajes internacionales. Por tanto, una línea a tomar lo antes posible es la reversión de esas empresas a sus antiguos propietarios.
¿Cómo se propone manejar el nivel de endeudamiento de la nación, alcanzado tanto por las emisiones de deuda como mediante convenios y prestamos internacionales?
Arria recalcó que la deuda pública venezolana estaba en el orden de los US$ 140.000 millones, pese a que —desde los tiempos de Guaicaipuro— ningún gobierno había tenido una cantidad de recursos similar al actual. Vistas así las cosas, para poder investigar la magnitud y profundidad y los alcances de la deuda venezolana era necesario ser arqueólogo antes que economista.
Por tanto, lo primero que se debe hacer es recuperar la autonomía del BCV. Además, hace falta «tener un jefe de Estado que se comporte de una manera responsable, que no maneje la economía con fines políticos». Hay que comenzar a ver de qué recursos dispondrá un nuevo gobierno para ver qué podrá ofrecer a los venezolanos. En ese punto, Diego Arria reiteró que le parecía irresponsable ofrecer ilusiones y fantasías en la campaña, puesto que nadie conoce del todo bien el estado de la economía venezolana.
De todos modos, al tomar en cuenta el tamaño de la deuda pública, la cantidad de acreencias internacionales pendientes, «la hipoteca de los chinos sobre el futuro venezolano» conforman el cuadro alarmante de una economía que marcha hacia el colapso si es que no es recuperada pronto.
Pregunta pregrabada de la calles con el número 23: ¿Cómo va a hacer para consolidar las relaciones que están quebrantadas con algunos países?
Si no se restablecen las relaciones comerciales más amplias con países de Occidente que puedan ofrecernos mercado, tecnología no avanzaremos. Diego Arria ve como máxima prioridad el reingreso de Venezuela a la Comunidad Andina de Naciones (CAN) para, desde allí, ingresar como socio pleno al Mercosur. Esto va de la mano de un reajuste de la moneda local, a fin de hacerla competitiva.
En la medida que Venezuela tenga reglas de juego y un rumbo claro, los demás países nos podrán recibir. Además, el arbitraje internacional juega un rol fundamental para que podamos sumarnos a países que nos den oportunidades de tecnología y mejoramiento, además de oportunidades de ampliar nuestro comercio.
De llegar a la presidencia de la República, ¿mantendría Ud. los fondos extrapresupuestarios, como por ejemplo el Fonden, el Fondo Miranda y el fondo chino?
No.
¿Qué cambios introduciría en el manejo de los recursos del país?
Eliminaría la posibilidad de anejar recursos no auditables. Además, Diego Arria considera que Venezuela la absoluta necesidad de emprender reformas políticas que impidan «el manejo irresponsable de la economía».
¿Cómo distribuiría específicamente la renta petrolera?
Debe existir un Estado que maneje responsablemente la renta petrolera, sin regalarla a otros países. Eso se traduce en la generación de desarrollo, mejorando la educación, la salud y la seguridad, dando oportunidades de empleo. Si se hace un anejo responsable de los recursos petroleros en esos sectores fundamentales, se crean las mejores condiciones para que esto sea posible.
¿Privatizaría Pdvsa? ¿Cuáles serían las principales medidas en relación con esta empresa?
Diego Arria reiteró que Pdvsa es una empresa irrecuperable y totalmente inauditable, en la que tomaría mucho tiempo recuperarla. Por lo tanto, Arria la dejaría y, simultáneamente, crearía mecanismos paralelos. Por ejemplo, la economía petrolera debería ser abierta, según la óptica del precandidato. Insistió en que el petróleo debe ser de los venezolanos, del modo más eficiente. Por ende, es fundamental una apertura petrolera en el sentido más integral, contemporáneo y moderno. Agregó que si el presidente continuaba controlando los fondos del petróleo, nunca tendríamos una oportunidad adecuada de desarrollar el país.
Arria añadió un dato adicional: Venezuela pasó, en los últimos 13 años, de producir 3,5 millones de barriles diarios de petróleo a producir 2,5 millones. Si ese millón diario de barriles se multiplica por los casi 5.000 días que este gobierno lleva, se tiene que el país ha dejado de percibir unos US$ 140.000 millones y esa es una cifra de la que no se habla pero que hay que tener presente.
De ser electo presidente de la República, ¿habrá cacería de brujas en las empresas y entes del Estado?
Lo que debe haber, señaló el precandidato, es la aplicación de la justicia a todos los que han dilapidado los recursos financieros. Un jefe de Estado debe velar por los intereses de los venezolanos que, en este caso, se traducen en rescatar los bienes que altos funcionarios se han apropiado. La impunidad no puede ser parte de las reglas de juego de un nuevo gobierno porque si no, el comportamiento se mantendrá exactamente igual y no habrá castigos de ningún tipo.
Pregunta pregrabada en la calle, con el número 31: ¿Aumentará el precio de la gasolina?
Diego Arria no dejó lugar a dudas: el precio de la gasolina debe ser aumentado progresivamente. Ese proceso progresivo debe estar vinculado a un fondo de mejoramiento del sistema de trasporte urbano e interurbano, lo cual permitiría obtener fondos para recuperar nuestra infraestructura en el corto plazo. Habrá que crear incentivos especiales para los transportistas y estudiantes, por ejemplo, pero Arria ve como una necesidad el aumento del precio de la gasolina.
¿Ese aumento se aplicaría a todo el parque automotor? ¿Qué haría el gobierno con esos recursos?
El precandidato señaló que ese aumento se aplicaría especialmente a las empresas transportistas y de carga. Pero el uso de vehículos particulares también requiere un reajuste en el precio de la gasolina.
En cuanto al uso de los recursos generados por ese aumento de la gasolina, Diego Arria explicó que la mejor manera de convencer a los venezolanos de la conveniencia de aumentar la gasolina sería decirles que esos recursos serán destinados a mejorar carreteras, sistemas de transporte, construir trenes rápidos, todo lo anterior atado a un proyecto.
¿Mantendría el control de cambio? De ser así, ¿haría algún tipo de ajuste a este sistema y al ente encargado de administrarlo? De no ser así, ¿cómo estima que deba desmontarse?
Para Diego Arria, el control de cambio es tan perverso como el control de precios o la ley de costos y precios justos. Por lo tanto, el precandidato aboga por su desmontaje, si bien advirtió que no podía ser un desmontaje radical porque ello supondría el colapso de la economía venezolana.
En la medida que haya reglas de juego claras y se sepa claramente qué rumbo sigue el nuevo gobierno, en esa medida se desmontará ese sistema de manera progresiva. Además, legitimaría otros mercados distintos al oficial, mientras se van nivelando las tasas de cambio.
Dé un mensaje final y tres características que distinguirían su gestión de gobierno en materia económica
Diego Arria dijo compartir plenamente las propuestas hechas por las academias nacionales, así como los documentos de la MUD sobre el tema, calificados de excelentes por el precandidato. Esas propuestas se basan en a libertad económica, el imperio de la ley y en un sistema político representativo democrático.
A pesar de lo anterior, Diego Arria advirtió que todos los proyectos sociales, económicos y técnicos solo serán posibles en la medida que rescatemos al país, actualmente secuestrado por la AN, la Contraloría General, la Fiscalía General, el poder electoral y el TSJ.
Todos esos poderes se encuentran a servicio del jefe del Estado y mientras no se rescaten, será inviable todo lo expuesto por el precandidato. Negó que esa sea una propuesta radical y mencionó dos visiones de país que en este momento se han planteado: una, que se puede coexistir con «un régimen perverso, autoritario, corrupto, militarista» y otra, salir del régimen de Hugo Chávez. Si esto último no se hace, no podremos recuperar la economía, las libertades y el futuro perdido en que se han venido sumiendo las esperanzas de los venezolanos (Globovisión en vivo).
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