José Vicente Hoy
Entrevistado: Hugo Chávez Frías
Sumario: La primera de todas las fuerzas es la opinión pública / «Lo que ocurra en el devenir de este siglo vendrá con el sello del 4 de febrero» / Venezuela venia en una degeneración indetenible de la democracia puntofijista hacia una dictadura / Su primer gran acierto fue ser consecuente con una promesa / «Siempre he tratado de asimilar conocimiento» / No planificó hablar casi 10 horas en la memoria y cuenta / «Si yo pierdo las elecciones el 7 de octubre, sería el primero en reconocerlo» / Los precandidatos de la MUD son candidatos «de la burguesía más rancia, mas radical» / La clase media va a votar por la revolución / «La clase media tiene que ser una clase patriótica» / Ofrece más revolución, más democracia y más socialismo / La oposición ofrece la nada, «la destrucción de lo que hemos logrado, y el caos» / «Yo pertenezco al club de los saqueados» / «Nosotros estamos obligados a la victoria y, además, a una gran victoria» / «Nosotros actuaríamos a tono con lo que pretendan hacer los enemigos de la patria, los enemigos de la paz» / La FANB está más unida que nunca / No ha decidido quién sustituirá a Nicolás Maduro, Tareck El Aissami y Elías Jaua
El presidente de la República comenzó por hablar del 2 de febrero de 1999, que para él es consecuencia directa del 4 de febrero de 1992. Dijo creer que el 4 de febrero estaba legitimado incluso antes de ocurrir porque venía «una tormenta cuajándose» desde los 80 y 90. El hecho, además, fue legitimado ipso facto por el mismo pueblo, según aseveró el jefe de Estado. Dijo que desde ese enfoque la fecha de su toma de posesión fue «la legalización de la legitimidad revolucionaria».
La primera de todas las fuerzas, según afirmó el presidente, es la opinión pública. El 4 de febrero, revolución legalizada apoyada por la fuerza de la opinión publica. Esa fuerza que desató el 4 de febrero trabajo a Rafael Caldera y posteriormente a él mismo. Aseguró: «Lo que ocurra en el devenir de este siglo vendrá con el sello del 4 de febrero». Esto, porque ese intento de golpe de estado es un hecho que «partió en dos la historia». Son dos puntos de una línea que viene a representar el proyecto de desarrollo donde estaban trazadas las líneas generales del proyecto nacional Simón Bolívar.
El proceso con los generales López Contreras y Medina Angarita, sobre todo, comenzó un apertura democrática pero fue abortado por un golpe de Estado que fue antihistórico. El 4F es totalmente contrario a esos dos movimientos porque Venezuela venia en una degeneración indetenible de la democracia puntofijista hacia una dictadura. Había —según el mandatario— un grupo de generalotes y oligarcas que tenía listo un golpe de Estado por la época posterior al Caracazo, pues creían que para ese entonces era la única salida que le quedaba al país. De manera que él trajo el parto del 4 de febrero, que fue totalmente contrario al «aborto» de octubre de 1945.
Hugo Chávez también se refirió a la etapa inmediatamente posterior al 2 de febrero de 1999 para referirse a los aciertos y desaciertos iniciales de su gestión. El primer gran acierto fue, a su juicio, haber sido capaz de mantener una línea, ser consecuente con un proyecto, una promesa.
Señaló que a él se le terminó la libertad con la elección como Presidente. Al día siguiente a La Viñeta comenzaron a llegar personajes de todos los estratos políticos. El primero en llegar —señaló— fue «el embajador yanqui», con la visa para EEUU y una carta de felicitación del entonces presidente Bill Clinton. También llego gente de la pequeña y gran burguesía, así como altos mandos militares.
Mucha de esa gente —relató el presidente— llegó con decretos previamente redactados, la CSJ estaba dominada por la burguesía y el congreso estaba totalmente en manos de la oposición, lo mismo que el poder electoral. Fue un acierto mantener con firmeza a prueba de todo el proyecto constituyente, por lo que sostiene que hubo claridad nacional. Añadió que si se hubiera tratado de aplicar a fondo la revolución, el proyecto probablemente había sido abortado por cuestiones de viabilidad política, «con casi todo el Estado en contra».
Vendrían después su ratificación frente a la presidencia, en 2000, las leyes habilitantes, la Ley de Tierras y la Ley del Petróleo. Fue una época en la que comentó que hubo aprendizaje en la acción, cosa que para él no ha ocurrido entre sectores de la oposición. Recalcó: «Siempre he tratado de asimilar conocimiento, de asimilar experiencia y con eso nutrir más aún esta voluntad de vivir, de vencer y luchar que a uno lo impulsa». Sostuvo que siempre hay que sacar aprendizaje de las más duras lecciones y agregó que estaba invadido por «la angustia del conocimiento».
José Vicente Rangel preguntó qué había detrás del ansia de conocimiento de Hugo Chávez. A esto, el mandatario comentó que Nietszche habla de señales precursoras, cosa que le sirvió de respaldo para asegurar que «una voluntad interna, secreta, escondida quizás genética» lo impulsaba a prepararse, aparte de las circunstancias en que creció.
Algunos de sus enemigos —sostuvo— lo han subestimado, lo siguen subestimado y se siguen engañando. Señaló que algunos de ellos dicen que el cáncer le dejó un año de vida o que vive fuera de la realidad. Acerca de su larga memoria y cuenta, Hugo Chávez explicó que «son fuerzas que uno tiene por dentro acumuladas y en el momento requerido por una situación se manifiestan». Reiteró que nunca había planificado mantener una memoria y cuenta de 10 horas, sino hablar por no más de 2 horas.
Agregó que en la AN habló el Chávez que retornó, que estaba de esa manera desengañando a quienes creían que estaba acabado por el cáncer: «Yo pudiese haber pasado 5 horas más». Reiteró: «Si yo pierdo las elecciones el 7 de octubre, sería el primero en reconocerlo, y entrando el gobierno yo llamaría a mis seguidores civiles, militares (…) a obedecer el mandato de un pueblo (…) porque tampoco sería el fin del mundo». Chávez se lamentó de que ninguno de los precandidatos de la oposición haya respondido a esa afirmación ni se haya comprometido con ella. Les pidió, nuevamente, que reconocieran los resultados de ese día, que el CNE —y no el Departamento de Estado, dijo— va a emitir, pues «el país necesita saber si hay lealtad en los sectores políticos».
Agregó que, en su memoria y cuenta, vio a varios diputados opositores con ganas de hablar y por eso él les dio la palabra. Ahí se les vieron las costuras. «Afortunadamente ahí surgió (…) una corriente de oposición que piensa políticamente, así lo creo. Otra corriente que piensa económicamente y otra que no piensa sino que odia, y eso es peligroso».
Acerca de las elecciones primarias de la oposición, Chávez aseguró que ya la oposición escogió a su candidato porque «todos son iguales, todos representan lo mismo, son el candidato o la candidata, el que sea, de la burguesía más rancia, mas radical. Y el candidato del imperio yanqui. Es que ya está escogido el candidato». Lamentó que se retirara Eduardo Fernández, al que considera un verdadero político. De los seis precandidatos, «ninguno calza los más mínimos requisitos para ser un candidato a la presidencia de la República, de la Venezuela de hoy». Agregó que con cualquiera de los seis se va a poder acentuar el contraste entre la nada y el futuro de Venezuela, entre la patria y la antipatria.
Su política de alianzas dijo ser muy distinta a la de 1998 puesto que el proceso ha ido decantando a los partidos que verdaderamente apoyan a la revolución.
Aseguró que hay que seguir enviando, cada vez más, señales, llamados y pruebas de lealtad a la clase media. Según dijo, cuando la clase media hace alianza con la burguesía nacional y se subordina al Imperio, tiende a desaparecer. Eso ya ocurrió en los años 90, con una clase media que estaba desapareciendo, según los indicadores. Por el contrario, cuando la clase media se une al pueblo, se fortalece, como ha ocurrido durante los últimos años. Está seguro de que esa clase media va a demostrarlo y va a votar por la revolución, «va a seguir apostando por ella misma, va a seguir apostando por la patria (…), la clase media tiene que ser una clase patriótica».
Pablo Medina fue para él un gran amigo y lo dice «desde el corazón». A él y a otros personajes que empezaron la revolución y se apartaron de ella, «les tiendo el camino de la salvación porque debe ser muy triste», después de haber recorrido un camino revolucionario, terminar dando lástima. Negó que esté adelantando una política de odio: «El odio lo tienen otros». Según el jefe de Estado, la tal política de odio es una estrategia ideada desde el Imperio para acusarlo. «Nos acusan de la dictadura cuando más bien somos enemigos de la dictadura».
Hugo Chávez dijo tener muy claro lo que el ofrece al país, de cara a un posible nuevo mandato. En estos años se ha venido consolidando un conjunto de elementos: en lo económico, el crecimiento del PIB en 333%, de US$ 90.000 millones a US$ 300.000 millones. En lo social, la disminución de la pobreza extrema en más de 70% y la pobreza general en más de 50%.
Del mismo modo, Chávez resaltó la estabilidad política que dice tener el país. Se preguntó qué gobierno podía cambiar simultáneamente al ministro de la Defensa, al vicepresidente, al ministro del Interior y al canciller. «¿A qué presidente le da cáncer y está fuera del país y dura por allá no sé cuánto tiempo y vuelve, y se vuelve a ir, y el país sigue su ritmo?». Por tanto, Hugo Chávez ofrece continuar y fortalecer la estabilidad del país para continuar el proceso del desarrollo económico, social de Venezuela a través de la revolución democrática. Ofrece más revolución, más democracia y más socialismo: «Afincarnos por el rumbo que llevamos».
La oposición, a cambio, lo que ofrece es la nada, «la destrucción de lo que hemos logrado, y el caos. Eso tiene que entenderlo el país, hasta los más furibundos antichavistas deberían entenderlo». Llegó a aseverar que a los grandes empresarios del sector privado les interesa que él permanezca en el poder. «Tú ves los candidatos qué ofrecen y es eso, la desestabilización del país. Cualquiera de ellos que llegara aquí, en menos de lo que canta un gallo el país temblaría. Por eso no van a llegar. Venezuela va a seguir por el mismo rumbo».
«De la independencia, estabilidad. Sobre la estabilidad, el desarrollo y más allá, la grandeza del país, los grandes objetivos del proyecto nacional (…). Yo tengo muy claro cuál es el rumbo que vamos a seguir».
Frente a las acusaciones que se le han hecho de ser un ladrón, según se lo recordó José Vicente Rangel, el presidente dijo que eso era como el cuento de alguien que grita «¡Allá va el ladrón!» y resulta que quien grita es el mismo ladrón. En alusión a lo que María Corina Machado le dijo en la AN, el mandatario dijo, sin referirse a ella: «¿Quién robó al país de verdad? Yo lo que pasa es que no quise responder como, desde dentro, me mandaba el galopar de Maisanta (…). ¿Quién robó a quién? Yo pertenezco al club de los saqueados. Millones y millones durante siglos (…). La burguesía venezolana saqueó al pueblo venezolano, lo robó, robó a la patria y lo que quedó lo entregó al Imperio».
Según el presidente, la burguesía le debería agradecer que haya llegado a reordenar el país, «a reordenar la propiedad de las cosas, a democratizar la propiedad en paz, respetando sus derechos, respetando incluso las riquezas que acumularon como producto del gran saqueo histórico. Deberían agradecerlo, pero en verdad el pueblo fue el saqueado. La burguesía es la que robó y robó y robó a este país, lo saqueó y le quitó casi todo».
Para Hugo Chávez, las elecciones son algo inherente al carácter democrático, participativo, de este proceso revolucionario. Siempre ha dicho negarse a tomar otra vía que elimine los procesos electorales y por el contrario los ha propiciado. En el caso particular del 7 de octubre, no es que la revolución se esté jugando su destino en un día. El destino de la revolución bolivariana se juega a diario. A pesar de eso, el presidente agregó: «Nosotros estamos obligados a la victoria y, además, a una gran victoria». Dijo que buscaría ganar por lo menos el 70% del resultado electoral —retomó la meta de los 10 millones de votos— «para que no quede ninguna duda».
Hugo Chávez señaló que hay sectores jugando a la «doctrina Obama». Señaló que el imperio yanqui estaba tan enloquecido que se atrevió a denunciar fraude en las elecciones legislativas de Rusia. «Yo, responsablemente ante el país, los iré señalando. Y además, si tuviéramos pruebas en su momento, los denunciaríamos».
Hizo un llamado a lo que llamó «el país serio (…), a los medios de comunicación serios, sean de la oposición o no», a detener esa clase de juegos porque a nadie le puede gustar que vengan fuerzas extranjeras a bombardear Caracas, Valencia, Maracaibo o los campos petroleros del país. Insistió que había sectores del país en ese juego pero aseguró que serían neutralizados.
Recordó que terminó 2011 con más de 60% de aprobación, por lo que lo más probable es que gane las elecciones del 7 de octubre. Se mostró seguro de que esa brecha se va a ampliar a lo largo de este año y va a terminar ganando las elecciones. «Y a la oposición no le queda otro recurso que reconocer el triunfo de la revolución. Aquellos que no lo hicieran, si se fueran por el camino de la conspiración, del desconocimiento al triunfo o al mandato popular, la búsqueda de corrientes golpistas o fascistas, yo creo que terminarían de suicidarse. La oposición política venezolana terminaría de suicidarse y prácticamente de desaparecer».
A lo anterior, el presidente agregó que ya no era el mismo del 11, 12 y 13 de abril de 2002: «Nosotros actuaríamos a tono con lo que pretendan hacer los enemigos de la patria, los enemigos de la paz. No les permitiríamos desestabilizar a Venezuela». Aseveró que el pueblo no era el pueblo dormido de hace diez años ni «la FANB es la fuerza armada de hace diez años atrás [sic]. Ha cambiado mucho el país. No a poder desestabilizarlo».
Con motivo de la designación de Henry Rangel Silva como nuevo ministro de la Defensa, Hugo Chávez señaló que la burguesía venezolana seguía equivocándose al creer que iba a conseguir en la FANB una corriente que la apoye. Aseguró que la FANB está más unida que nunca hoy en día. Y, desde los altos mandos hasta los cadetes, están muy claros sobre su papel «en esta historia».
Insistió en que si la oligarquía se lanzaba a la aventura de un intento de golpe de Estado, «sería un suicidio en verdad. Si ellos se lanzan por el camino de buscar un golpe de Estado, desestabilizar al país, que si las guarimbas, que si los paramilitares, que si el llamado a una invasión. Nada de eso va a ocurrir en Venezuela. Nosotros vamos a ganar las elecciones, estoy seguro, Por amplio margen. Y cualquier intento de desestabilizarnos va a fracasar».
El presidente reiteró que la oligarquía venezolana era vocera de los intereses del Imperialismo norteamericano. Al general Rangel lo han atacado como a él mismo, según comentó. Se queja de que ahora lo amenazan por haber recibido la visita de Mahmud Ahmadineyad y, mientras tanto, la burguesía se limita a aplaudir, como aplaudieron la expulsión de la cónsul en Miami. «Ahora como nosotros cerramos administrativamente el consulado por amenazas contra el personal, ahora me acusan a mí de que es un plan para sabotear las elecciones primarias, que es un atropello contra los venezolanos que viven en Miami (…). Ahora resulta que somos nosotros los atropelladores».
Insistió en que la burguesía tiene menos argumentos y nunca más podrá llegar a gobernar de nuevo al país. Reiteró que una victoria de la oposición significaría «la perdición de todo lo que huela a patria, a honestidad, a progreso, a futuro».
Aseguró que quienes apuestan a que no puede emplearse a fondo en la próxima campaña presidencial por su estado de salud «están apostando en falso». Admite que a veces le toca refrenarse en su ritmo de trabajo porque incluso se le olvida por lo que ocurrió el año pasado. Aseguró que se siente cada día mejor y espera que esa situación se mantenga así.
El presidente negó que tuviera decisión alguna tomada acerca de quiénes ocuparán el ministerio de Interior, la cancillería y la vicepresidencia de la República. Sí dijo que Tareck El Aissami, Nicolás Maduro y el vicepresidente Elías Jaua se mantendrán en sus respectivos cargos hasta mediados de este año, además de mostrarse seguro de que ellos van a ganar en sus respectivos cargos para los que se van a lanzar en las elecciones regionales. Insistió en que los estados Táchira, Carabobo y Miranda debían ser recuperados. En su momento prometió que anunciará los sustitutos de los tres funcionarios (Televen en vivo).
Con Teodoro Petkoff
El editor del diario Tal Cual comentó que el presidente Hugo Chávez ha violentado la Constitución de 1999 en numerosísimas oportunidades. Quizá no hay artículo que no haya sido violentado por el primer mandatario. Sin embargo, las violaciones que ha hecho con el artículo 328, en particular, constituyen las más peligrosas y amenazantes para la salud de la República.
Ese artículo establece la naturaleza de la FANB y la relación entre ellas, el Estado y la nación, declarando el carácter apolítico y apartidista de la FANB, la prohibición de trabajo político y proselitismo político dentro de la FANB. Ese artículo ha sido violentado por Chávez a lo largo de 13 años: le ha dado a la FANB beligerancia política, ha autorizado declaraciones políticas y partidistas de altos oficiales, y sobre eso no ha habido ningún tipo de reclamos.
Petkoff reitera que Hugo Chávez se ha complacido en echarle en cara al país que su relación con la FANB no está determinada por lo que la Constitución dice sino por lo que él ha establecido. En el país no hay instituciones que puedan reclamar y el pueblo tampoco puede tomar cartas en el asunto. En la práctica, Chávez ha transformado, contra la voluntad de miles de oficiales, a la FANB en el partido armado y gobernante de Venezuela.
Esto configura una situación anómala que se vive por estos días, cuando Chávez utiliza a la FANB como un factor de su campaña electoral. En su memoria y cuenta, el presidente repitió 7 veces que la FANB habría de respetar el resultado electoral. Incluso lo dijo al modo castrense: que la FANB se le cuadrará al que gane las elecciones presidenciales.
Días después, el presidente designó al nuevo ministro de la Defensa y en ese acto dijo un discurso que, si no se contraponía al de la memoria y cuenta, de algún modo introducía un sesgo que restablece la situación permanente, es decir, la de un presidente que mantiene con la FANB una relación de la cual no es fácil saber si la dirigirá para que respete la Constitución o la irrespete.
La designación de Henry Rangel Silva como ministro de la Defensa constituye para Teodoro Petkoff una provocación al país, a la FANB y a varios países cercanos, con muchos intereses en este asunto. No por casualidad se ha armado un barullo con tal designación, pues Henry Rangel Silva tiene un currículo que Petkoff calificó de «bastante peculiar». Cuando era jefe de la Disip, Rangel Silva se dejó grabar por la CIA mientras sostenía una conversación con Antonini Wilson. Esa grabación sirvió para echar luz sobre el caso del maletín, que era dinero de Pdvsa enviado por el gobierno de Venezuela a Cristina Fernández de Kirchner para su campaña. Eso lo desnudó el jefe de la policía política en esa conversación que se dejó grabar inocentemente.
En el currículo de Henry Rangel Silva figura, además, la declaración en el sentido de que la FANB no estaría dispuesta a aceptar la victoria de ningún candidato que no fuera Hugo Chávez. Esa es una declaración golpista, tal como lo sentenció Teodoro Petkoff. Cuando el actual ministro de la Defensa dice que la FANB no va a reconocer un triunfo distinto al de Chávez, lo que está anunciando es un golpe de Estado. El conductor del programa se preguntó si esa postura es de la FANB o individual.
El ministro de la defensa saliente, general Carlos Mata Figueroa, también ha declarado en ese mismo sentido, sin que el presidente de la República haya dicho ni una vez una palabra de reproche o haya repetido ni una vez lo que dijo en su memoria y cuenta. Petkoff cree que sería un error regatearle sinceridad a Hugo Chávez, para que la FANB sepa que su comandante en jefe ha anunciado que el deber de la FANB es respetar el resultado electoral.
En ese mismo razonamiento, Teodoro Petkoff preguntó si no sería bueno que el general Henry Rangel Silva diera una declaración en el mismo sentido de la de Chávez el día de la memoria y cuenta. También preguntó si no sería bueno que el alto militar pidiera disculpas al país por su declaración y declarara que estará dispuesto a acatar el resultado electoral. Otra pregunta de Petkoff fue si no sería conveniente que otros oficiales que se han pronunciado igual que Rangel Silva declaren públicamente al país en el mismo sentido del presidente de la República.
El presidente de la República ya declaró su voluntad de hacer respetar la voluntad del pueblo pero tenemos altos oficiales que, incluso muy recientemente, insisten en el mensaje golpista y sedicioso. Eso debe ser aclarado rápidamente. De alguna manera la comunidad internacional debe involucrarse a través de la OEA, según expresó Petkoff.
Estamos en un terreno extremadamente espinoso, por las elecciones presidenciales. Tenemos un presidente de la República que nunca declara sobre su voluntad de respetar los resultados de las elecciones y lo ha hecho recientemente. ¿Qué situación política se puede crear en el país con tamaña contradicción entre altos oficiales y el comandante en jefe de la FANB? Seria lo mejor que las palabras recientes del presidente fueran repetidas una y miles de veces para que los oficiales con tónica golpista «vayan cogiendo mínimo» y que el resultado electoral va a tener que ser respetado.
Hay que tener claro —así lo advirtió Teodoro Petkoff— que el resultado electoral va a ser defendido por los vencedores. Y no sería nada buena la actitud favorecida por algunos altos oficiales de llevar a la FANB a desconocer ese resultado, puesto que estaríamos en presencia de un golpe de Estado inaceptable que, además, no tiene vida ni porvenir, y puede producir serias fracturas dentro de la propia institución armada. Petkoff insistió en que la contradicción entre las palabras recientes de Hugo Chávez y las declaraciones de esos altos oficiales era peligrosa: «Amanecerá y veremos».
En la sección de preguntas, a Teodoro Petkoff se le pidió su opinión acerca de la intervención de la diputada María Corina Machado durante la memoria y cuenta de Hugo Chávez. Señaló que esa intervención le picó tanto a Hugo Chávez que al día siguiente llamó 4 veces a VTV para dar todas esas explicaciones embrolladas con las que trata de zafarse «cuando le dan donde es».
A juicio de Petkoff, la intervención de Machado fue muy apropiada, ajustada y valiente, donde llamó al pan, pan y al vino, vino. En unos pocos segundos, la diputada estableció una definición del gobierno sobre un punto muy delicado. Una cosa es expropiar de acuerdo con la ley y otra, no pagar lo expropiado y agarrarse por la fuerza los bienes expropiados.
A juicio de Petkoff, la diputada Machado ha tenido una diputación excepcional hasta ahora. Prepara sus intervenciones, es una mujer estudiosa y está entre los mejores parlamentarios de la oposición. Felicitó el coraje e inteligencia con que Machado se viene comportando en su labor parlamentaria.
Petkoff observa muy bien montada la comisión electoral nacional de la MUD. El conductor del programa asegura que en todos los estados ya funcionan comisiones electorales. La organización de las primarias ha marchado perfectamente, todas las mesas están cubiertas con testigos de los precandidatos y solo falta llegar a ese día.
Hasta ahora ese proceso se ha desarrollado sin mayores controversias negativas. El clima que ha privado ha sido de solidaridad entre los precandidatos y Petkoff expresó su deseo de que eso se mantenga hasta el final, de manera que cuando haya un ganador, todos los demás precandidatos lo rodeen inmediatamente, le levanten el brazo y den la imagen de una fuerza unida, dispuesta a trabajar unida y acompañar a ese candidato que es de todos, no de ningún partido en particular. Que ese candidato pueda sentir el calor de la solidaridad de sus compañeros, de los partidos políticos y la sociedad civil. El desarrollo adecuado de las elecciones primarias abre una oportunidad preciosa para vencer a Hugo Chávez. Si culminan sin problemas, se dará un paso de 7 leguas en el camino de crear la fuerza que va a derrotar a Hugo Chávez.
Mañana 23 de enero, a las 11 am, en el hotel Pestana, frente al Parque del Este, la MUD, los precandidatos y los partidos que los acompañan, van a presentar a la nación el programa de gobierno común, elaborado a lo largo de meses por varias comisiones de la Mesa.
Petkoff fue consultado, como economista, sobre el problema de la inflación. Este señaló que la canasta básica está en el orden de los Bs.F 8 millones y se necesitan alrededor de 7 salarios mínimos para poder cubrir todos los gastos en ella, que engloba la canasta alimentaria y pagos de servicios. La inflación, señaló el conductor del programa, es un problema creado por el gobierno, que se niega a rectificar. De modo que seguirá habiendo inflación mientras el gobierno de Hugo Chávez se mantenga.
Teodoro Petkoff fue consultado sobre las características que debería tener una AN. Respondió que una AN que se respete es una Asamblea independiente del Poder Ejecutivo y del Poder Judicial. Es un poder autónomo e independiente. No obedece a otras determinaciones que las que surgen de ella misma. Es un parlamento donde se establecen discusiones, hay debate político y hay minorías que deben ser respetadas. Eso es lo que necesita ser esta AN, y no lo es, pues en la realidad es una extensión de Miraflores. Hugo Chávez se ha adueñado de la AN, que esta allí para cumplir su voluntad.
Se le preguntó a Petkoff cuál es el motivo de los enroques de ministros. En Venezuela hay muchísima gente capacitada. Donde no la hay —apuntó el editor de Tal Cual— es en el gobierno y por eso los ministros saltan de un despacho a otro. Para el conductor del programa, los actuales ministros son un montón de incapaces e ineptos y por esa razón el país está hundido en un hoyo: porque en el gobierno no hay gente buena, capaz de operar de manera eficiente, de manejar el Estado de manera eficiente. No hace falta sino escucharlos pronunciarse sobre algún tema, cuando se pronuncian, para darse cuenta de lo anterior. No hay casi nadie en el gobierno que sirva para algo (Globovisión en vivo).
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