Programas de Opinión
Fernando Gerbasi: «Si sé de una situación que afecta mis intereses y no los defiendo ni me opongo, la acepto como tal» / Lo correcto es mandar una nota de protesta a Guyana y a la ONU / El interés de Colombia en la restauración de las relaciones con Venezuela obedece a razones prácticas / Deuda de Venezuela con empresarios colombianos es de US$ 1.300 millones / No se está manejando el tema del Golfo de Venezuela
Carlos Raúl Hernández: Sectores de izquierda y derecha se unieron para destruir el gobierno de Carlos Andrés Pérez y los partidos políticos democráticos / El retorno de Carlos Andrés Pérez anuncia una gran movilización popular porque las raíces del ex presidente están muy vivas / Una reforma económica debe incluir la apertura a los capitales nacionales / El retorno de los restos de Pérez va a significar un reconocimiento por parte del sistema político a quien fue el hombre más importante de fines del siglo pasado
Eva Golinger, Fernando Casado y Andrés Eloy Méndez: Caso indignados en New York
Fernando Gerbasi
El ex embajador de Venezuela, Fernando Gerbasi, analizó la situación de las relaciones diplomáticas con Guyana y Colombia.
Sobre el diferendo por el territorio esequibo, Gerbasi sostuvo: «Si sé de una situación que afecta mis intereses y no los defiendo ni me opongo, la acepto como tal, acepto ese hecho. Eso ocurre con Venezuela frente a la pretensión de Guyana porque Venezuela no ha mandado una nota que diga que no reconocen la ampliación y que va en detrimento de los intereses; más aún, porque es desde un territorio en reclamación desde 1844».
El experto señaló que el comunicado emitido por el Gobierno Nacional, si bien muestra una primera preocupación, más que una respuesta al exterior, era para el país y específicamente para la oposición. «La forma de actuar correcta es mandar una nota de protesta a Guyana y a las Naciones Unidas. El comunicado fue político. Una vez más el Gobierno Nacional actúa dividiendo al país», destacó.
Recalcó que el Gobierno debería actuar en consonancia con lo que se plantea dentro de las normas internacionales.
En lo relativo a las relaciones diplomáticas con Colombia, Gerbasi comentó haber recibido una noticia generada en el portal web de la Cancillería de Colombia, donde se hablaba que los cancilleres de ambos países habían sostenido una reunión relámpago hoy mismo. Lo extraño, al entender del diplomático, es que esa información llegue por el lado de Colombia.
El gran interés de Colombia en la restauración de las relaciones con Venezuela, tal como las formula el presidente Juan Manuel Santos, obedece a dos razones prácticas: la primera, mostrar al mundo que el conflicto entre los dos países ya no existía, lo cual ha permitido al mandatario colombiano adelantar una política internacional agresiva que Colombia no tuvo durante los dos períodos presidenciales de Álvaro Uribe.
La segunda razón es que, sin dar demasiado peso e importancia a la presencia de la guerrilla en territorio venezolano, se quiere llegar a acuerdos con el gobierno, que evitaran que siguiera un apoyo explícito a las Farc u otros grupos terroristas y, por la otra, se pudiera apresar jefes de cuadros medios de esa guerrilla. En esa materia, al parecer ha habido reuniones entre funcionarios civiles y militares de los países, y al parecer se han firmado acuerdos importantes. Pero hay que tener en cuenta —advierte Gerbasi— que hace un mes la canciller colombiana María Ángela Holguín reconoció que las relaciones con Venezuela no estaban en su punto ideal porque el tema de la seguridad fronteriza no había avanzado tanto como Colombia hubiera querido.
Fernando Gerbasi acota que, así como la canciller Holguín dijo que las relaciones con Venezuela no estaban en su punto ideal para Colombia, se puede decir que esas mismas relaciones no son ideales para Venezuela porque hay una serie de problemas que no se están tratando. Colombia quiere que el gobierno le pague la deuda contraída con los empresarios, que asciende a US$ 1.300 millones. Pero sucede que el comercio entre los dos países no se va a incrementar porque se está fundamentando en la confusión. El empresario colombiano que exporta sus bienes hacia Venezuela no tiene contraparte empresarial privada en Venezuela.
También está el tema de la negociación del golfo de Venezuela, cuyas últimas reuniones se celebraron en junio de 2007. Después de eso, no ha habido más reuniones. Aparte de eso, Gerbasi asegura que el gobierno venezolano sacó a los antiguos negociadores y colocaron unos nuevos, entre quienes figura el ahora candidato a la gobernación del Zulia, Francisco Arias Cárdenas. De manera que ese es un tema que no se está manejando.
Como apunta Fernando Gerbasi, así como nosotros tenemos un interés vital en reclamar a Guyana de forma cordial, a quien le interesa llevar adelante las negociaciones sobre el Golfo de Venezuela es a Colombia. Ahí es donde no se sabe qué se está adelantando tras bambalinas, con el agravante de que Venezuela tiene dos frentes abiertos en este momento. Y fue justamente por eso por lo que fue firmado el Protocolo de Puerto España, durante el primer período presidencial de Rafael Caldera, para poder negociar con Guyana sin descuidar las relaciones con Colombia.
Carlos Raúl Hernández
Para el politólogo Carlos Raúl Hernández, lo que está ocurriendo al repatriar los restos mortales del ex presidente Carlos Andrés Pérez es el homenaje mínimo que se le debe rendir a quien fue derrocado precisamente por haber tratado de corregir las máculas que se le criticaban a la democracia venezolana.
Como lo recordó el invitado, en su segundo período presidencial CAP intentó corregir los males que se habían anunciado en el país, en 1983, con el viernes negro. Precisamente en esos mismos años, en toda América Latina estalló la crisis de la deuda y los países de la región tuvieron que reformar sus economías, abrirlas a las economías internacionales, basarlas en la productividad de la sociedad civil y poner fin al esquema populista intervencionista que hacía imposible la inversión privada o la restringía a niveles irrelevantes.
En 1989, el ex presidente Pérez intenta corregir las secuelas del viernes negro a través de medidas entre las que se incluyeron la apertura de la economía y las elecciones de alcaldes y gobernadores, un proceso inédito en el país hasta entonces. El resultado es que una gran parte de las elites del país, beneficiarias del modelo rentista, empresarios que vivían del subsidio del gobierno, comenzó a sentirse incómodo con estos cambios. Así, sectores de izquierda y derecha se unieron con un objetivo común: destruir el gobierno de Carlos Andrés Pérez y los partidos políticos democráticos. Eso, porque la izquierda revolucionaria siempre quiso acabar con AD y Copei porque ambos partidos les impedían el ascenso al poder.
Por otro lado —prosigue el invitado—, sectores de la derecha tecnocrática estaban conscientes de que los partidos les estorbaban para sus proyectos. De ese modo, CAP enfrenta y derrota dos golpes militares, pero al final se ve obligado a aceptar la remoción que el extinto Congreso descargó sobre sus hombros.
En su gobierno, Pérez puso en práctica la teoría que estaba en boga, que era la teoría del desarrollo, proveniente de los grandes centros universitarios de EEUU y Europa, con raíces en la CEPAL. Eso se tradujo en la instauración del capitalismo de Estado, absolutamente contrario a las exigencias de las necesidades de la vida social, y aceleró la crisis que finalmente revienta en 1983.
Para Carlos Raúl Hernández, el retorno de Carlos Andrés Pérez anuncia una gran movilización popular porque las raíces del ex presidente están muy vivas, sobre todo ahora que se reconoce que Pérez fue un benefactor del país y le dejaron hacer los cambios necesarios. El invitado sostiene que aquí se cometieron varios crímenes políticos, de los cuales el más grave podría ser el derrocamiento de Pérez por parte del Congreso, sobre la base de una patraña construida por otras instituciones gubernamentales. Cuando se ve que el Congreso se presta a una trapisonda junto con la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía General de la República, se ve a una elite disminuida, deteriorada y corrompida moralmente. Luego llegó una ola que se la llevó.
Carlos Raúl Hernández dice estar preocupado porque no ve en la MUD que se hable en detalle de lo que se va a hacer con la economía venezolana o con el estado de Derecho, en caso de que Hugo Chávez sea derrotado el 7 de octubre de 2012. Plantea en el futuro inmediato una reforma económica, con apertura a los capitales nacionales, como lo están haciendo Brasil, Chile y Perú. El control de cambio y de precios debe caer. Hay que volver a una economía abierta, como está ocurriendo con éxito en otras partes del mundo y América Latina. La MUD debe asumir esas experiencias sin miedo y propiciar un programa de apertura y modernización.
El invitado señala que el programa para el futuro tiene que ser muy parecido al que hicieron Fernando Henrique Cardozo, Lula da Silva y Dilma Rousseff en Brasil, de quienes no se puede decir precisamente que sean contrarrevolucionarios. Ese es el programa que se está haciendo en América Latina y fue el que quiso hacer CAP en Venezuela, incluyendo las privatizaciones de empresas del Estado y el aumento paulatino de la gasolina.
Para el politólogo, el retorno de los restos del ex presidente Pérez va a significar un reconocimiento por parte del sistema político a quien fue el hombre más importante de fines del siglo pasado. Además, va a ser un bofetada «para esta corrupta cosa que nos gobierna», según sostuvo. Habrá que ver si la Unidad se monta en esa dinámica que surgirá a partir del entierro de los restos de CAP y todo el acto dramático que significa el reconocimiento del gran error de la elite contra la democracia (Globovisión en vivo).
Eva Golinger, Fernando Casado y Andrés Eloy Méndez
La abogada norteamericana – venezolana Eva Golinger aseguró que el movimiento de los «indignados», que comienza a verse en New York, no tiene un liderazgo definido ni ha habido nadie que hubiera convocado a las marchas que se han estado sucediendo en Wall Street.
El diputado Andrés Eloy Méndez y el analista internacional, Fernando Casado, también se refirieron a este movimiento de indignados en EEUU. Según Casado, llama la atención la manera como los manifestantes fueron detenidos en New York: se les dejó entrar al puente Brooklyn, con la anuencia de la policía. El analista, de nacionalidad española, dijo que cuando hubo suficientes manifestantes en el puente, la policía cerró los dos extremos del puente con verjas metálicas y, seguidamente, comenzaron a apretar a la multitud al acercar las verjas en los extremos del puente. De ese modo, y poco a poco, los manifestantes fueron introducidos en furgonetas. Fernando Casado asegura que existen las imágenes que prueban o que él dice, pero no han sido difundidas aún.
Entre los detenidos hubo muchos menores de 16 años, para quienes «el trauma que pueden tener es bastante grande, y el miedo a manifestarse, como iba a ser esta manifestación (…) pues puede que tenga un carácter preventivo el uso del terror». (VTV en vivo).
--