viernes, 2 de septiembre de 2011

Hugo Chávez en el Palacio de Miraflores

Hugo Chávez en el Palacio de Miraflores

Inicio: 6:56 pm

Culminación: 8:11 pm

 

Sumario: Estará en Miraflores «hasta el dos mil siempre, cuidado si más» / «A nosotros no nos tumba nadie ni nos derrota nadie» / «La paz verdadera solo se logra por el camino del socialismo» / Agradeció al personal del Hospital Militar / «Huele a 2012» / «Se van cayendo de su nube de que nos van a ganar elecciones. ¿Cuándo? ¿Cuándo y con qué?» / «Qué majunche me va a estar ganando elecciones» / Oposición es «un nido de serpientes» / «¿De qué mente puede salir oponerse al censo?» / Hay inseguridad «y no solo en Venezuela, no solo en Caracas» / «No habrá general retirado de pacotilla (…) que venga a pisarme el poncho» / En todos los exámenes médicos salió «pepiao» / «No sabemos todavía si hará falta un cuarto ciclo de petroquímica (…) Si hace falta, vendrá. Vendrá»

 

Vestido con una camisa verde olivo bajo la cual lucía una franela roja, el presidente Hugo Chávez hizo su aparición en el Palacio de Miraflores mientras una banda militar tocaba el Himno Nacional. Tras esta introducción, el cantante criollo Cristóbal Jiménez —vestido con un liqui liqui igualmente verde olivo— entonó un pasaje llanero y Chávez hizo dúo con él en algunas partes de la melodía. Este fue el inicio de la transmisión conjunta de radio y televisión.

 

«¿No hay una que yo me sepa por ahí?», preguntó el presidente a Jiménez al final de la primera canción. El presidente aprovechó para enviar sus saludos al «alto mando militar, los ministros, las ministras» que se encontraban junto con la gente. Varias canciones más siguieron a la primera, interpretadas por una cantante folklórica —Anaé Torrealba, nieta del compositor venezolano Juan Vicente Torrealba— con la que el mandatario también compartió.

 

Cuando el concierto concluyó, el presidente comentó jubiloso que permanecería en Miraflores «hasta el dos mil siempre, cuidado si más. Estamos en cadena nacional de radio y televisión». Chávez cantó pasajes de casi todas las canciones, con Anaé Torrealba y con Cristóbal Jiménez, tras lo cual lanzó la siguiente reflexión: «El mundo sigue amenazado por la locura imperial (…), la locura de los cañones. Nosotros aquí somos soldados (…) para defender la patria y para defender la patria (…), somos soldados, pues, de Bolívar (…), pero ojalá de verdad como está escrito (…), algún día el hierro de las espadas se convertirá en hierro de los arados».

 

Chávez dijo estar «casi listo para…» y empezó a hacer movimientos típicos del boxeador que entrena, hace boxeo de sombra y dispara jabs y ganchos. Dijo: «Tengo un gancho al hígado ahí que me enseñó el Morocho Hernández (…) y el jab de la derecha que me enseñó Betulio González (…). A nosotros no nos tumba nadie ni nos derrota nadie (…), nosotros desplegados con nuestro amor».

 

El padre Numa Molina, presente en el acto y al lado del presidente, elevó una oración por la recuperación completa de Chávez: «le hemos pedido al Señor y el Señor nos ha concedido lo que le hemos pedido (…). Nosotros hemos pedido una cosa muy buena para usted, presidente: la salud (…). Aquí estamos dándote las gracias, Señor». Después de la intervención del sacerdote, el presidente Chávez hizo un llamado a la paz y sostuvo: «La paz verdadera solo se logra por el camino del socialismo».

 

Chávez pidió al padre Numa José que elevara una oración por «algunos venezolanos y por su mente enfermiza de odio». Manifestó que a los niños «no podemos dejarle una patria destrozada y llena de violencia y guerra. Dan dolor los niños de Libia. Da dolor. Libia era el país con los mejores indicadores sociales en todo el continente africano. Los mejores indicadores de salud, de educación, de agua potable, de reducción de la miseria y de la pobreza, Libia (…), y lo logró la revolución verde, así llamada por su líder Muamar Gaddafi. Ahora miren lo que ocurre en Libia. Algunos hablan de 50 mil muertos».

 

Agradeció nuevamente las atenciones recibidas en el Hospital Militar, y dijo que ese hospital es un ejemplo de la integración cívico-militar. Según dijo, pensó que a su salida iba a conseguirse con la gente que todas las noches cantó a las afueras del Hospital, pero dijo estar sorprendido por la cantidad de gente que le acompañó en su regreso a Miraflores: «Parecía el 2012 (…). Huele a 2012, porque yo le digo a los escuálidos (…), yo con ellos casi ni me meto. Ya tienen como 10 candidatos, premajunches (…), me dicen de todo, me dicen que me estoy muriendo (…) que no soy yo, miren bicho tan feo no consigue doble por ninguna parte (…). Otros dicen: "No, no tiene nada, es una simulación"».

 

El presidente se extendió en sus ataques a la oposición: «Creo que se van dando cuenta, creo que se van cayendo de su nube de que nos van a ganar elecciones. ¿Cuándo? ¿Cuándo y con qué? ¡La masa no les da pa' bollo! Hay algunos que están pensando que aquí se va a repetir el caso de Libia y ya andan trabajando (…), coordinando y buscando la manera de que aquí ocurra la invasión y por eso están empeñados en que Chávez es igual a Gaddafi, pues (…). Que los dos son coroneles. Eso es para decir "Chávez tiene unas milicias armadas que violan la Constitución, por tanto hay que traer fuerzas armadas de afuera" (…). Están locos, eso jamás va a ocurrir, aquí va a haber paz (…). Los números no les dan (…). Tengo tres meses que no veo una calle. Cómo será cuando salga la caballería, cómo será cuando me monte en el caballo y salga al galope. (…) Vayan comprando alpargatas, que lo que viene es joropo. Qué majunche me va a estar ganando elecciones (…) No hay pueblo para ellos, no tienen pueblo, no tienen con qué, ni tienen militares traidores como aquellos, con qué, no pueden».

 

El presidente lanzó comentarios aislados y se rió, para luego decir: «No tienen proyecto además, ¿cuál es el proyecto de ellos? (…) El capitalismo se está hundiendo y estos están defendiendo es el capitalismo (...). Ellos no tienen liderazgo, un saco de gatos, más que de gatos: de alacranes y de víboras. Un nido de serpientes. Que me perdonen los gatos también y las serpientes. Pero de verdad ustedes, los ven enfrentándose a cuchillo (…). Corrupciones, que se tapan, inmoralidades. Algunos se oponen al censo, imagínate tú. ¿De qué mente puede salir oponerse al censo? Hay que estar bien loco, chico, para oponerse al censo (…). La situación amerita atención psiquiátrica para algunos de estos dirigentes de oposición».

 

En su alocución, el presidente se refirió al problema de la inseguridad en el país: «Claro que hay una situación de inseguridad, y no solo en Venezuela, no solo en Caracas. (…) La principal inseguridad en este mundo es consecuencia de la existencia del imperio yanqui (…) y sus aliados, los viejos imperios, la OTAN (…), es como el brazo armado de la ONU, del consejo de seguridad de la ONU (…). Estamos combatiéndola, y no solo el gobierno. Es un deber de todos (…), la Guardia del pueblo; ese programa hay que reimpulsarlo, la PNB, el despliegue bicentenario de seguridad, bueno, vigilancia en carreteras, en autopistas, en calles, los consejos comunales incorporándose, el partido socialista incorporándose, la FANB, la inteligencia social».

 

Aprovechó para decir que casi todos los gobernadores de la oposición se habían lanzado para las elecciones primarias y los criticó por ello: «Ahora andan es recorriendo el país y no les importa nada el estado de donde son gobernadores (…), ni la problemática de seguridad, ni nada (…). Todos ellos vienen de esa raíz, solo que se quieren enmascarar ahora. Algunos andan diciendo que son de izquierda. ¿Izquierda? Izquierda somos nosotros, chico. Los revolucionarios. Los socialistas».

 

El presidente agregó: «Este grupito de la derecha extrema va a tratar en los próximos meses de que Venezuela se incendie. Dios nos libre. Aquí no habrá eso. Ahí estaban hasta generales retirados, que los agarran (…), fueron fichas de AD y Copei toda la vida, los conocimos (…), generales Blanca Ibáñez, los llamábamos nosotros. (…) No tuvieron ni tienen mucho menos ahora, liderazgo alguno en la Fuerza Armada que me honro en comandar en jefe».

 

Continuó así: «Y no habrá general retirado de pacotilla, cobardes como son la mayoría, golpistas, generales adecos y copeyanos, no habrá ninguno de ellos que venga a pisarme el poncho. Yo mando en jefe la FANB y la mandaré en jefe, y sé mandar en jefe, y sé para qué debo seguir mandando en jefe a mi querida FANB, a mis queridos generales del pueblo, para el pueblo, para la democracia. De todos modos, hago la reflexión para que estemos muy atentos. (…) Nuestra política internacional es de paz y aquí Venezuela es hoy una democracia consolidada, un sistema político consolidado y que bastante Venezuela, hemos contribuido (…) al renacimiento de América del Sur, al renacimiento de América Latina, que ahora tiene un nuevo cuadro geopolítico, la Unasur, el ALBA (…), la comunidad de estados de Latinoamérica y el Caribe».

 

Volvió a apoyar a Muamar Gaddafi como líder libio y dijo: «Que Alá lo proteja donde esté y al pueblo de Libia (…) Detengan esa locura. Ojalá el mundo entrara en razón, Dios Mío. Detengan esa locura porque ahí puede comenzar (…) una guerra de quién sabe cuántos años, como la de Irak, que no ha terminado; la de Afganistán que no ha terminado. Y ahí estaban las potencias europeas con EE.UU. repartiéndose la torta petrolera y la torta de las reservas internacionales que tenía Libia que eran más de US$ 200.000 millones en riquezas (…). Dios, líbranos de tanta locura».

 

Dijo que la quimioterapia recibida esta semana no le pegó. «No es que no me pegó nada (…). Es un bombardeo de vida». Aseguró que esta tarde le hicieron exámenes «y todo salió pepiao. Y ahora estoy aquí. Vamos a evaluar el comportamiento los próximos días, las próximas semanas, me siento muy bien. Cada día me siento mejor, gracias a Dios, gracias a la ciencia médica, gracias a mis médicos (…). No tienen idea de la dedicación, del esmero (…), que agradezco a Cuba, a Raúl y a Venezuela, al ALBA».

 

Sobre la posibilidad de recibir más dosis de quimioterapia, informó: «No sabemos todavía si hará falta un cuarto ciclo de petroquímica (…) Si hace falta, vendrá. Vendrá». Y reiteró: «La quimioterapia que me están aplicando a mí es preventiva. Preventiva. No es que hay una acumulación o un surgimiento en alguna parte del cuerpo de células malignas. No. No las hay y tengo fe de que no las habrá. De que no las habrá. Pero para que no las haya, una de las cosas es la quimioterapia y todo un tratamiento. Y todo un sistema que radicalmente estoy cambiando, orientado por muchas cosas. Las reflexiones, el mandato de Dios».

 

El presidente pidió que la transmisión en cadena fuera despedida con otra interpretación de la cantante Anaé Torrealba (Cadena Nacional).



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